Querido Suso:

Los años felizmente vividos nos saben a poco, a muy poco, en el momento de escribir estas líneas en expresión de afecto y de gratitud a tu memoria fértil, que es la que siempre nos acompañará en el recuerdo de tantas vivencias compartidas entre Asturias, Canarias y Egipto. Sí, en la lejana, calurosa y sedienta tierra de los faraones, a la que nos fuimos cuando secundamos la feliz iniciativa de Mirtha y Fran y en compañía de un excelente equipo de buenas personas con el que disfrutamos de un recorrido excepcional en el mejor aprendizaje y conocimiento de una cultura milenaria de gran impacto.

En honor a la verdad, nos sentimos felices y afortunados de conocerte y de haber compartido contigo conocimiento, afecto y amistad. Conversaciones largas y juiciosas sobre la suma de asuntos referidos a tu Asturias natal, a tus años en el sindicalismo y la prevención laboral en ENSIDESA, a las cualidades sociales y arquitectónicas del poblado de Llaranes, a la reconversión industrial de la minería del carbón, a la construcción naval, al nivel de la Universidad de Oviedo, al protagonismo del puerto de Avilés que da vida a una ciudad para nosotros sencillamente entrañable y a la suma de tantas cosas que el rosario de los recuerdos, ahora y de manera presurosa, pretende en el momento de escribir estas líneas, en que nada quede ausente ante lo que deseamos decirte.

Sobre todo queremos darte las gracias por tanto afecto, cariño, respeto y consideración que hemos recibido siempre de ti, de Elena y de tus hijos, y de los amigos conocidos a lo largo de estos años y que forman parte importante de nuestro patrimonio afectivo y emocional. Con todos ellos que hemos compartido tantos encuentros entrañables en una etapa de nuestras vidas sencillamente maravillosa y que el destino nos ha dado la oportunidad de vivir y disfrutar.

Queremos darte las gracias por la suma de tantas cosas, no solo por todo lo que hemos disfrutado contigo, sino, también y, de manera especial, por la generosidad de tu conocimiento, de tus vivencias, de tu experiencia y de tu notable sentimiento de patria asturiana. Vivirás siempre dentro de nosotros, en nuestros afectos más profundos y emotivos, serás siempre motivo de alegría cada vez que tu nombre su pronuncie en nuestros labios y nos acabarás emocionando con el recuerdo de tus agudezas, de tus gestos y de tu siempre demostrada y probada amistad y lealtad.

Querido Suso: descansa en paz y muchas gracias por todo y por tanto. Siguiendo tus deseos, tomaremos unas sidras a tu memoria y haremos una donación a la Asociación Contra el Cáncer (AECC) de Avilés. Que la tierra te sea leve.

(*) Jesús José Ron Rodríguez, Suso, (1950-2024) falleció al alba de este 8 de junio de 2024 en su Asturias natal

Foto: cedida

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