Mucho antes de que llegara la Ley de Costas estaban las casetas en Punta Larga y la playa del Faro de Fuencaliente. Mucho antes. Casetas de gentes humildes y trabajadoras arraigadas con su medio natural: la agricultura en las medianías, el aprovechamiento forestal en los montes y la pesca en el litoral. Las casetas servían para pasar los calurosos veranos y delante, unas a cubierto con hojas de palmeras o badanas de plataneras y otras a la intemperie, varaban los barquitos con los que iban a la pesca como forma de sustento diario.

    Las gentes de Las Caletas y Los Canarios arraigaron en la playa del Faro y las gentes de Los Quemados y Las Indias, en la playa de Punta Larga. Todas estas construcciones —insistimos, anteriores a la Ley de Costas y todas ellas bien cuidadas, ordenadas y limpias, orgullo de un pueblo noble y trabajador, ejemplo de superación frente a las adversidades— representan no solo una forma de vida, sino que poseen una larga tradición, plenamente consolidada, que ha caracterizado al paisaje costero y forma parte de la idiosincrasia local.

    Las casetas son historia íntima y muy arraigada de la vida apacible y tranquila de Fuencaliente. Son el fruto de la convivencia enraizada, puntos de encuentros familiares, de amigos y de foráneos cuando conocen nuestra forma de ser y se celebran calderos y se saborean unas lapas regadas con el mejor vino blanco que da el fruto volcánico de los viñedos de La Palma.

    Sin cuestionar la legalidad vigente, pero haciendo ver otras razones no menos válidas, desde hace unos años la Ley de Costas tiene especial fijación en los asentamientos de Punta Larga y la playa del Faro de Fuencaliente, como lo tuvo también en algunos casos de Tenerife. Una ley que nos da la impresión, cuando llega el momento de su aplicación administrativa en las instancias oficiales, que resulta especialmente activa con los menos pudientes y quizás más laxa con los más influyentes.

    Los vecinos afectados, más de trescientos, intentan defender sus tradiciones en torno a la Plataforma Canaria de Afectados por la Ley de Costas (PCALC), en la que respaldan al abogado José Luis Langa González, para ejercer ante los juzgados de lo Contencioso-Administrativo de Santa Cruz de Tenerife la suspensión cautelar para el desalojo de unos núcleos que están consolidados mucho antes de la dichosa Ley de Costas.

    En estos días ha vuelto la incertidumbre, como halo tóxico del volcán, sobre los vecinos que tienen casetas en los enclaves costeros de Punta Larga y El Faro de Fuencaliente. Como parece que los conductos legales en la Justicia española se agotan, han decidido acudir a la Justicia europea, como el último esfuerzo en un intento de paralizar el procedimiento, mientras se espera que una  modificación presentada en el Senado a instancias del PP consiga desafectar de la Ley de Costas a los núcleos urbanos claramente consolidados que cumplen con tales requisitos, como con el caso de los que referimos en la costa de Fuencaliente.

    Fotos: Rodrigo Rodríguez Palacios

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    2 comentarios

    1. Juan Càrdenas on

      En la playa de Getares en Algeciras hay unas 22 viviendas que fueron de pescadores, similares cuya existencia es anterior a la ley de costas y ahí siguen….

    2. guillermo casper on

      ¿ Dónde vierten esos vecinos las aguas negras y las aguas grises ? ¿Están canalizadas, tienen pozos negros….?

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