Paulino Rivero Baute (El Sauzal, 1952) recibió esta tarde el homenaje de su pueblo natal, El Sauzal, en el que se ha rotulado con su nombre a una de las vías importantes del municipio. Una nutrida asistencia de todas las islas y de un amplio espectro llenó el espacio en el que se desarrolló el acto, en la Casa del Vino, cuya recuperación es uno de los emblemas de su dilatada gestión de siete legislaturas como alcalde de uno de los municipios más bonitos de Canarias.

    Brillante y enjundiosa presentación de Luis Ortega Abraham, maestro de periodistas, con un nivel de erudición admirable en su intervención, en la que al final leyó un artículo que había publicado cuando Paulino Rivero iniciaba su andadura en 1979 como el alcalde más joven de Tenerife –tenía entonces 25 años–, y quizás de Canarias, y en el que decía entonces que esperaba algún día asistir al homenaje de su pueblo natal y ese día ha llegado hoy.

    La labor de Paulino Rivero Baute como el alcalde que transformó y modernizó radicalmente El Sauzal, al que hasta entonces muchos identificaban por desconocimiento como un barrio de Tacoronte, es una labor de un equipo cohesionado que logró mayorías absolutas en varias ocasiones y tuvo siempre presente, como primera razón de su compromiso social, el bien común del municipio norteño.

    Luego vino su etapa como consejero del Cabildo de Tenerife, diputado regional, diputado nacional y presidente del Gobierno de Canarias, con dos legislaturas consecutivas. De todo ello, y de otros muchos detalles de índole personal, habló el alcalde Mariano Pérez Hernández, que es tan veterano en la política como su mentor y arrancó momentos de emociones.

    La intervención de Paulino Rivero Baute es la de un hombre que agradece con una generosa humildad el gesto honroso de su pueblo. El mayor de siete hermanos de una familia que pasó muchas penurias para salir adelante y que fue estudiante tardío fruto de las circunstancias, estudió Magisterio, sacó sus oposiciones y trabajó en un colegio hasta que, de forma casual, se produjo su llegada a la política en las elecciones de 1979 con la extinta UCD.

    Paulino Rivero, que es un hombre de su pueblo, entonces, ahora y siempre, representa el espíritu de superación y las ansias de querer y ser más y mejor persona en la vida. Tuvo palabras de gratitud para sus padres, sus hermanos, su familia y sus amigos de siempre, muchos de ellos presentes. Habló de Ravelo y habló del casco de El Sauzal y con su socarronería característica, deleitó a los asistentes con anécdotas personales y de la primera epata de UCD y ATI que motivaron sonrisas y aplausos.

    Paulino Rivero sigue siendo el mismo y eso, cuando se conocen las altas esferas de la política, no es frecuente. El Sauzal es el eje vital de su vida, donde nació y vive con su familia, en la que Ángela Mena juega un papel fundamental. Ahora preside el C.D. Tenerife, lo cual es otra faceta que avala su pasado como jugador de fútbol en el equipo local. No deja de ser un eslabón más en una cadena de éxitos, pero siempre con la humildad y el talante conciliador por delante.

    El Sauzal, un pueblo encantador y entrañable del norte de Tenerife y dotado de unos medios que ya quisieran para sí otros municipios de su extensión, honra a su vecino más relevante de los últimos cincuenta años. Y eso, en estos tiempos, no es frecuente. Hubo esta tarde mucho de emotividad y afectividad. Y como decimos siempre cuando las cosas son sentidas y merecidas, como es el caso, honor a quien honor merece.

    Fotos: Juan Carlos Díaz Lorenzo

    Compartir
    Dejar un comentario