“Memorias de Gabriel Hernández. Historia y vivencias de Fuencaliente a Breña Alta. Una vida entre volcanes, fe, trabajo y familia” es el título de un libro presentado el pasado viernes 10 de julio en Breña Alta, con una nutrida asistencia de público, que respalda esta interesante aportación de Gabriel Hernández Hernández (Fuencaliente, 1938), miembro de la numerosa familia de los “santularios”.
Conocíamos la iniciativa de esta publicación desde sus inicios, cuando su autor nos confió su intención de escribir unas memorias que “son el testimonio sincero de una vida marcada por la posguerra, el trabajo incansable, la fe, la familia y el amor profundo por la tierra”. Además de apoyarle y animarle para que llevara a buen puerto su iniciativa, le sugerimos algunos detalles que el autor ha tenido en cuenta.
Paradigma de hombre honesto, trabajador, serio y formal, además de ocurrente y con una memoria prodigiosa —buena persona, en definitiva—, Gabriel Hernández Hernández vivió una infancia humilde en Fuencaliente, entre volcanes, penurias y aprendizajes, muy cercano a la fe católica influida por sus padres y, especialmente, por su padre, Vicente Hernández, que fue muchos años sacristán de la iglesia de San Antonio, en Fuencaliente.
En 1962, varios hermanos y entre ellos Gabriel tomaron la decisión de hacerse cargo de una panadería en Breña Alta y comenzó una nueva etapa, que ha tenido continuidad en el tiempo, con un paréntesis en la década de los ochenta cuando fue alcalde de Breña Alta, pueblo al que ha dedicado sus mejores afanes imbuido siempre del buen y bien hacer de su conciencia cristiana.
“Más que la historia de una vida, estás páginas son también un retrato de toda una época y de una forma de vivir que ya forma parte de nuestra memoria colectiva”, destaca el autor, que resume su espacio vital “de Fuencaliente a Breña Alta, de los caminos de tierra a los caminos de la vida, siempre con la misma guía: la fe, el trabajo y la familia”.
Con prólogo de Rafael Sánchez Silva, se trata de un volumen de 214 páginas, con una selección fotográfica de diversos momentos personales y otros aspectos de Fuencaliente y Breña Alta, así como un anexo que incluye el mapa de los caminos reales de Fuencaliente.
El libro tiene fácil lectura y se lee de dos tirones. Desde el primer momento, su contenido despierta un especial interés y en sus páginas hemos descubierto los diversos estadios de Gabriel Hernández Hernández —algunos de los cuales ya conocíamos—, pues su autor es un fiel cronista de su existencia vital y un pulcro y excelente conversador, además de amigo entrañable.

Fotos: cedidas
