Hasta la expansión del puerto de Santa Cruz de Tenerife en la zona del actual muelle de ribera, la ciudad tuvo tres playas pequeñas, que eran el encuentro directo de la ciudadanía tinerfeña con el mar. En la imagen que acompaña, tomada por Jesús Asencio Ibáñez en placa de cristal —cuyos originales encontró Tarek Ode y forman parte del libro del citado autor “Los viajes de Jesús Asencio Ibáñez—, vemos a un grupo de soldados haciendo “ejercicios acuáticos” en la playa de Ruiz, que era una de las tres que tenía entonces Santa Cruz, junto a las playas de San Antonio y Los Melones.
El documento gráfico resulta francamente interesante. Al fondo vemos el arranque del muelle Sur y sobresale, en el ángulo derecho, el torreón de la antigua Comandancia de Marina, donde estaba la oficina y el observatorio de la Corporación de Prácticos. Aparece también la balconada al mar de los almacenes y los baños de Ruiz. Todo eso es historia del pasado.
La playa de Ruiz, pedregosa y con tramos de arena negra que traía y llevaba la marea, era la más popular de la capital tinerfeña y estaba acotada entre el arranque del muelle, el frente del castillo de San Cristóbal (actual Plaza de España), la Alameda del Duque de Santa Elena y el castillo de San Pedro. A continuación, le seguían las playas de San Antonio y Los Melones, hoy cubiertas por toda la estructura portuaria del muelle de ribera.
El tramo correspondiente a la playa de Ruiz desapareció tras las obras de unos jardines inaugurados en julio de 1937, aunque tuvieron corta duración, pues existieron hasta comienzos de 1940, como matiza Francisco Luis Yanes Aulestia. En la segunda foto, de la colección de Agustín Pedro Miranda Armas, puede verse una panorámica tomada desde el torreón de la Comandancia de Marina.

Fotos: archivo de Miguel Bravo (del libro «Los viajes de Jesús Asencio Ibáñez», de Tarek Ode) y colección de Agustín Pedro Miranda Armas (FAT)
