La Estación Central de Helsinki está considerada una de las estaciones de tren más bellas del mundo. Se trata de un edificio singular cuyo proyecto original corresponde a la primera etapa del gran arquitecto Eliel Saarinen (1873-1950) y data de 1904, época conocida como “romanticismo nacional” finlandés, en la que su autor había bebido en las fuentes de la arquitectura vernácula, el neogótico británico y el «jugendstil».
En la sociedad finlandesa de la época, la propuesta inicial de Saarinen desató un intenso debate sobre la arquitectura que debía aplicarse a los principales edificios públicos de la capital finlandesa, en un momento en el que existía una mayor corriente de estilo moderno y nacional. Razón por la cual Saarinen abandonó sus tesis iniciales y rediseñó el proyecto ganador de la futura estación de tren, que concluyó en 1909 y abrió sus puertas en 1919, con el país recién estrenado en su independencia.
En su traza destaca la fachada, con dos pares de estatuas situadas a cada extremo que sostienen lámparas esféricas que se iluminan por la noche. La torre del reloj es otro referente del conjunto arquitectónico y urbano y todo el edificio está revestido de granito finlandés rojizo. En su interior destaca el hall, el brazo derecho en el que están las oficinas de venta de billetes –cuyos detalles y remates resultan muy interesantes y reflejan la concepción de su autor– y otras soluciones arquitectónicas funcionales, acordes con la naturaleza de su cometido.
Por su condición de estación de tren nacional e internacional (hay servicios diarios con la vecina Rusia), es el edificio más visitado de Finlandia. Se estima una cifra aproximada de unos 200.000 pasajeros diarios, a lo que se suman varios miles más que cada día utilizan los servicios de la estación Rautatientori, importante nudo del transporte terrestre desde pleno centro de la capital finlandesa.





Bibliografía: AA.VV. (2000). Art in Finland, Helsinki
Fotos: Juan Carlos Díaz Lorenzo
