En tiempos del legendario avión Fokker F-27 de la gran Iberia —aquella extraordinaria compañía que nos enorgullecía dentro y fuera del país—, sólo uno de ellos sufrió un accidente de importancia, sin víctimas, y ocurrió en el aeropuerto de Buenavista, La Palma, en la víspera del día de Reyes de 1970, hace algo más de 55 años.

    Sucedió el 5 de enero de 1970 en el entonces aeropuerto insular y el suceso conmocionó a una isla tranquila y apacible, en la que el transporte aéreo era, en cierto modo, un privilegio.

    En el momento de tomar tierra en vuelo procedente del aeropuerto de Los Rodeos, un fuerte viento racheado impidió el aterrizaje con normalidad y el avión –matrícula EC-BOD, nombrado “Río Guadiana”– cayó por el talud de la cabecera norte de la pista, con una considerable pendiente.

    Susto imponente, algunos rasguños y un mal recuerdo para los 46 pasajeros y tres tripulantes que iban a bordo, en el avión que pilotaba el comandante Santiago Díaz Pintado, aunque todos ellos consiguieron salir por sus propios medios.

    El fuselaje del avión permaneció bastante tiempo en el lugar de su caída, desprovisto de todo equipo y material, hasta que fue finalmente desguazado. Durante ese tiempo fue un lugar de juegos y “aventuras” fantasiosas de muchos muchachos de la época.

    Foto: ¿autor?

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    1 comentario

    1. guillermo casper on

      Menos mal que cayó por la ladera norte, si lo llega a hacer por la ladera sur…..las consecuencias hubieran sido muy distintas. Quizá la Virgen de las Nieves les echó una mano.

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