Al igual que en otras comunidades españolas vinculadas con la emigración a América, en Asturias abundan las casas de indianos, que constituyen la expresión del singular poderío de sus propietarios cuando regresaban triunfantes de “hacer las Américas”.

Casi todas ellas tienen fachadas monumentales, verjas ornamentadas, galerías, patios, balcones, portadas notables, pilares, alfices, pilastras, escaleras voluminosas, miradores, cúpulas, oratorios privados, jardines exuberantes y un elevado número de exquisitos detalles reflejados en artesanías, trabajos de cantería y alfices.

De regreso a la tierra natal, los indianos ricos practicaron una competición desconocida hasta entonces en su humilde entorno rural, consistente en plasmar en viviendas de nueva planta toda la riqueza de la que hacían gala, tratando de conseguir siempre de que su casa fuese la más bella y llamativa. Y muchos de ellos lo consiguieron.

En Infiesto, concejo de Piloña, Asturias, hemos visto este digno ejemplo de casa de indianos muy bien conservada, llamada “El Fabarón”. Resalta por sus volúmenes bien equilibrados y la pintura blanca y roja contribuye a destacar su estética ecléctica con un portentoso balcón situado sobre la escalinata de acceso. El conjunto disfruta, además, de unos jardines bien cuidados.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

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