El Bodegón Tamanca, uno de los establecimientos emblemáticos de la isla de La Palma, ha reabierto hoy sus puertas. Es una buena noticia para una isla y, especialmente, para una comarca y una familia de gente emprendedora y trabajadora, que ha sufrido en primer plano las consecuencias de la erupción del volcán Tajogaite. Hasta cuatro trabajadores de la empresa familiar perdieron sus casas y como tantos otros familiares, vecinos y amigos, vieron desaparecer bajo la corriente abrasadora el fruto de su trabajo medido en años.  

    Las Manchas necesita ilusionarse de nuevo y la noticia de la reapertura del Bodegón Tamanca nos llena de una gran alegría, pues sabemos que después de 767 días, 25 meses de cierre, se ha trabajado a conciencia superando muchos problemas técnicos y también momentos de desesperanza, para reabrir las puertas de un espacio único, distinguido y entrañable para el pueblo palmero y para los visitantes y turismo que llega al valle de Aridane.

    Bodegas Tamanca, creación del ingenio de Federico Simón Cruz –amigo entrañable de días felices– y que sus hijos han sabido mantener y engrandecer su memoria, con honradez, humildad, amabilidad a raudales y excelente trato, lidera una marca muy reconocida en la producción vinícola de La Palma y tiene un restaurante con una carta atractiva y de calidad, que hará, como siempre, las delicias de sus clientes.

    Enhorabuena a la familia Simón por el esfuerzo, el trabajo y la decisión de seguir adelante después de tantas penalidades sufridas. Ellos son paradigma de la herencia recibida, del espíritu del palmero luchador que sabe sobreponerse ante las adversidades y su esfuerzo está llamado al éxito y al optimismo.

    Los hermanos Simón, dignos herederos de una tradición familiar

    Fotos: cedidas

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