Las autoridades aeronáuticas de Italia han ordenado el cierre del espacio aéreo próximo al aeropuerto de Catania, Sicilia, ante la actividad eruptiva del volcán Etna, que comenzó el pasado 27 de junio y ha evolucionado en los últimos días, debido a la emisión de cenizas y lapilli vomitados desde el cráter de la Vorágine.
En pleno verano, con mucha gente de vacaciones en la isla mayor del Mediterráneo, se han cancelado más de 130 vuelos, lo que ha provocado que haya gente atrapada pendiente de que el volcán amaine su furia telúrica para poder viajar. La prohibición de operaciones aéreas se extiende hasta las 10 h de mañana, martes 7 de julio, en función de cómo evolucione el proceso volcánico.
La columna de cenizas se eleva a unos 4.900 metros y se mueve a una velocidad de unos 10 nudos en dirección sur. La emisión de gases por varias grietas supone una amenaza de deslizamiento.
La información, divulgada por Volcanes y Ciencia hoy, agrega que “solo la información que sale a las redes, da gusto comparado con los organismos fósiles de vigilancia volcánica de Canarias”.
Foto: cedida
