El Roque Teneguía se encuentra situado a una altura superior al lugar donde estuvo ubicada la histórica Fuente Santa y descansa sobre una profunda capa de basalto olivínico. Hasta su base llegó la lava del volcán de San Antonio, en los días finales de la erupción de 1677, que acontenció en enero de 1678. Concurren en él varias circunstancias que lo destacan no sólo como referencia topográfica, sino también como lugar de elevado interés científico, al conjugarse en él aspectos geológicos, botánicos, literarios y arqueológicos.

Situado a unos 418 metros de altitud sobre el nivel del mar y en la falda SW del volcán de San Antonio, el Roque Teneguía es de fonolita haüynica y de color pálido amarillo-rosado. Se trata, desde luego, de una formación geológica muy antigua, al que se le calcula una edad geológica aproximada de unos 600.000 años.

La palidez de la roca contrasta notablemente con el negro de las lavas vecinas, de ahí que autores como Hausen no dudaron en calificarlos como monumentos gastados y castigados por el viento. Luis Diego Cuscoy se refería a las “fuentes calientes” que se producen en el Roque Teneguía y que consideró causadas por la radiación permanente de fuentes magnéticas de calor.

El Roque Teneguía contiene, además, una importante estación de petroglifos. En opinión del citado autor, que los estudió en detalle, la mayoría de los temas —espirales, meandros, laberintos, líneas serpentiformes…—, pueden tomarse como símbolos de agua.

La cara oriental del Roque es la que ofrece mayor interés arqueológico, por encontrarse en ella los petroglifos, y asciende hasta la cima en suave pendiente. La superficie es muy irregular a causa de la caprichosa disposición de las rocas y por estar resquebrajada. La base mide unos 55 metros, 36 metros de este a oeste y unos 80 metros de Norte a Sur, tomando las medidas en la parte superior del Roque. La superficie, aproximadamente trapezoidal, es de unos 2.000 metros cuadrados.

El acceso al Roque de Teneguía se hace por una pista que bordea la falda del volcán de San Antonio y se desvía al cráter mismo del volcán de Teneguía. Desde la iglesia de San Antonio, en Los Canarios, hasta el roque se desciende en pendiente y los últimos 500 metros hay que hacerlos a pie sobre el manto de lapilli. Esta eminencia rocosa es visible desde el sur y oeste y sirvió como punto de referencia para los pescadores y la navegación de cabotaje.

El estado en que se encuentra, roto y resquebrajado, no sólo por los seísmos que acompañan a las erupciones volcánicas, sino también porque el roque fue durante siglos la cantera de la que los vecinos de Los Quemados, Las Indias y de otros lugares extrajeron la piedra para construir sus casas. Y es que la piedra del Roque era el único material disponible en Fuencaliente, ya que el resto del suelo estaba cubierto de lavas, cenizas y arenas. Se calcula que la extracción de piedra pudo comenzar a principios del siglo XVI, fecha que nos aproxima al nacimiento de las primeras casas en Los Quemados y Las Indias.

Bibliografía

Díaz Lorenzo, Juan Carlos (1994). Fuencaliente. Historia y tradición. Cabildo Insular de La Palma y Ayuntamiento de Fuencaliente de La Palma

Foto: Facundo Cabrera para La Mirada del Cronista

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