El 20 de diciembre de 1993 se firmó una carta de intenciones entre AVIACO y Cubana de Aviación para la venta de ocho aviones Fokker F-27. El contrato de firmó el 7 de enero de 1994, con un plazo de entrega y posicionamiento en Cuba de seis meses. En el aeropuerto de Mallorca, donde se encontraban, fueron reactivados y volaron a Madrid y después a La Habana, con varias escalas técnicas intermedias y a cargo de pilotos de AVIACO.

    De la instrucción de los pilotos cubanos se encargó un equipo de comandantes de AVIACO, dirigido por José Carlos Pérez Torres, que estuvo destacado varios meses en La Habana. En esta nueva etapa, los aviones Fokker F-27 volaron en destinos domésticos e internacionales. En el comienzo de la película “Fresa y chocolate” (estrenada en 1995) aparece uno de ellos en corta final, pintado de blanco, aunque después serían pintados con la vistosa librea de Cubana de Aviación.

    Foto: vía Héctor Carrillo González (Veteranos de la Aviación Cubana)

    Compartir
    Dejar un comentario