Podríamos pensar que los humos negros y bien visibles del catamarán “Barlovento Express” fueran una cuestión transitoria y que Fred. Olsen Express, con su aparente preocupación por el medio ambiente —como difunde con frecuencia en sus comunicados—, pondría de su parte para resolver esta situación que afea innecesariamente a su imagen de compañía seria y responsable.
Parece, por lo que se ve, que no es así y hoy hemos vuelto a recibir otra imagen en la que vemos al citado catamarán navegando “como en tiempos de los correíllos negros” o “bajo negro palio de humo”, en el decir del inolvidable amigo y maestro Juan Antonio Padrón Albornoz.
Nos dicen que, si esta situación sucediera en el puerto de Algeciras, por ejemplo, la Capitanía Marítima de aquella ciudad —como ocurrió unas cuantas veces en tiempos del capitán marítimo Julio Berzosa Navaro— tendría retenido el catamarán hasta que se solucionara el problema. Si ocurriera en el puerto de Tarifa, sucedería lo mismo.
Esta situación pone en entredicho a la dirección de Flota de Fred. Olsen Express, pues no parece capaz de resolver esta anomalía. Quizás todavía no se ha repuesto del reciente cambio de paradigma. En consecuencia, apelamos a la dirección del holding Bonheur ASA en Oslo para que sea quien tome la iniciativa y que Anette S. Olsen ordene en primera persona, con energía y decisión, la resolución inmediata de este problema, que “ennegrece” la buena imagen de una gran compañía, como a buen seguro hubiera decidido su padre e ilustre gomero adoptivo, Fred. Olsen Sr. Un naviero con mayúsculas.
Foto: cedida para La Mirada del Cronista
