Hubo un tiempo medido en años, allá por la década de los años sesenta del siglo XX, que la playa del Roque, en el puerto de Tazacorte, presentaba este aspecto, colonizado por unas hileras de chabolas techadas con hojas de platanera, que llamaban badanas, lo que confería un frescor exquisito con la influencia de la brisa marina.

Las chabolas con suelo de tierra hace mucho tiempo que desaparecieron, pero para quienes las conocimos en años infantiles, esta imagen es una evocación de tiempos felices, de entrañable relación entre familiares, amigos y conocidos que disfrutaban del veraneo junto al mar de Tazacorte, enclave en el que comienza la historia de los últimos 500 años de La Palma.

Foto: vía Francisco Javier Acosta Ramos

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