Uno de los espacios públicos más importantes y reconocidos de Venezuela es la Plaza Bolívar de Caracas, que se llama así oficialmente desde 1874, aunque desde 1842, después de la Independencia —en que se le conocía como plaza de Armas o plaza del Mercado—, tras el traslado desde Santa Marta de los restos mortales de Simón Bolívar (1783-1830) a Caracas, se le conocía con la referencia explícita del Libertador.

Ubicada en el casco histórico de la capital venezolana, hoy Parroquia Catedral del municipio Libertador, forma parte de una de las 25 manzanas de la fundación en 1567 de Santiago de León de Caracas por el conquistador español de origen zamorano Diego de Losada y Cabeza de Vaca (1511-1569).

En un plano de 1578 aparece perfectamente definida la plaza, que con el paso de los años tomaron forma a su alrededor edificios importantes, como la Catedral de Caracas, el Palacio Arzobispal, el Palacio Municipal, la Casa Amarilla, la capilla de Santa Rosa de Lima, el Teatro Principal, el Museo Sacro y la sede del Gobierno del Distrito Capital, entre otros.

Plano de Caracas donde aparece la ubicación de la plaza (1578)

A mediados del siglo XVIII conoció una de sus reformas más importantes, en tiempos del gobernador Felipe Ricardos, con la construcción de unas arcadas que rodeaban su perímetro. Época en la que, además de sus cometidos de plaza pública, se convirtió en el escenario de ejecuciones de los enemigos y conspiradores contra el gobierno colonial español, siendo uno de los episodios más conocidos el de José María España Rodríguez del Villar y Sáenz el 8 de mayo de 1799, en que su cadáver fue descuatizado.

La plaza señala el punto de partida del primer paso hacia la independencia de la metrópoli, cuando el 19 de abril de 1819 se suscitó una rebelión popular contra la Corona española. Las arcadas fueron demolidas en mayo de 1865, en tiempos del presidente encargado Antonio Guzmán Blanco. Hacia 1870 comienzan los trabajos de recuperación y en 1872 se decidió su renovación con una plaza de estilo francés.

El 18 de noviembre de 1872, el presidente Guzmán Blanco dispuso la erección de una estatua en honor a Simón Bolívar, así como su adecentamiento con jardines, árboles, la recreación en cada esquina de las estaciones del año con cuatro fuentes ornamentales y cien postes de hierro con diferentes decoraciones y rodeada por una balaustrada de metal. Las escaleras que accedían por el sureste de plaza dieron nombre a la esquina conocida como Gradillas.

Obra del escultor italiano Adamo Tadolini, la estatua ecuestre del Libertador Simón Bolívar —en la que su protagonista aparece sobre un caballo encabritado sostenido sobre sus patas traseras—, dispuesta a crujía en el centro de la plaza sobre un pedestal con dos gradas, se inauguró el 7 de noviembre de 1874 con 21 salvas de ordenanza y el repique de campanas. Mide cuatro metros de altura y es una réplica de la estatua de la Plaza Bolívar de Lima, realizada por la Fundición von Müller.

Desde 1894 la Plaza Bolívar tuvo luz eléctrica y a partir de entonces transcurrirían poco más de setenta años sin que se produjeran cambios significativos. La imagen que acompaña está tomada en 1935 por un turista alemán. En 1967 se renovó el piso original por mármol gris y desde el 21 de febrero de 1958 tiene la designación de Monumento Conmemorativo. En 2003, la alcaldía de Libertador inició un proceso de restauración total de la plaza que afectó a jardines, fuentes, piso y alumbrado y le confiere su aspecto actual.

Dos imágenes de la Plaza Bolívar de Caracas a comienzos de la década de 1920

Referencias:

Schael, Guillermo José (1968). Caracas, la ciudad que no vuelve, pp. 59-63. Colección Horizonte, E. Armitano, Caracas.

Fotos: Caracas en retrospectiva II (Grupo de Facebook) y cedidas

 

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