El volcán Sinabung lleva cinco días dando muestras de su extraordinario poderío telúrico y, además de haberse cobrado siete vidas hasta el momento y varios heridos muy graves por quemaduras, expulsa cantidades ingentes de cenizas ardientes que cubren varios kilómetros a la redonda y, ayudadas por los vientos dominantes, se eleva a unos tres mil quinientos metros acompañadas de piroclastos y se expande en un amplio radio, afectando a zonas relativamente alejadas del foco eruptivo.

    El volcán está situado en el norte de la isla de Sumatra y se trata de uno de los más activos de Indonesia. Desde noviembre de 2014 está en una fase de mayor actividad, lo que ha permitido tomar medidas a las autoridades, que han evacuado a unas catorce mil personas de los asentamientos situados en el círculo de la zona roja, evitando así males mayores. Pese a lo cual, ante la negativa de muchos a abandonar sus cosechas y sus ganados, se producen tragedias como la de esta erupción.

    Una nube de piroclastos desciende a velocidad vertiginosa por la ladera del volcán Sinabung
    Una nube de piroclastos desciende a velocidad vertiginosa por la ladera del volcán Sinabung

    Fotos: Binsar Bakkara / APAde Sinuhaji / Barcroft Media

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