Los paradores de turismo de Arrecife de Lanzarote –inaugurado en junio de 1950 y decorado tiempo después con un mural pintado por César Manrique en sus inicios– y de Santa Cruz de La Palma fueron los primeros edificios de su clase construidos en Canarias. Ambos estaban situados muy cerca del mar, en las fachadas marítimas de sus respectivas ciudades y se convirtieron en espacios emblemáticos de su tiempo. Hemos de mencionar también, promovido en sus orígenes por el Cabildo Insular de Gran Canaria como albergue de montaña, el parador de la Cruz de Tejeda, en 1945.
En el caso de los dos primeros respondían a la estrategia gubernamental de dotar de edificios distinguidos para la promoción del exiguo turismo de la época y como alojamiento de clases pudientes, empresarios, funcionarios y autoridades. Gozaron de merecida fama por la calidad de sus servicios y de su cocina, algo que era consustancial al resto de los establecimientos de la red de paradores nacionales del país.
Impulsado en sus orígenes por el Mando Económico de Canarias, en tiempos del capitán general Francisco García-Escámez, el proyecto corresponde al arquitecto tinerfeño José Enrique Marrero Regalado, que firma los planos en 1946, aunque otras fuentes señalan al arquitecto Enrique Rumeu de Armas. Inspirado en las tesis del neocanario, la ubicación había sido elegida en el transcurso de una visita en 1945 por el abogado y periodista malagueño Luis Antonio Bolín Bidwell, jefe del Sindicato Nacional de Hostelería y Asimilados, figura relacionada con la trama del alquiler del avión británico que llevó al general Franco desde Gran Canaria a Tetuán, en julio de 1936.
El solar donde se levanta el Parador de Turismo de La Palma ocupa una superficie de 456 metros cuadrados y la superficie construida es de 2.332 metros cuadrados. Dicho solar estaba en ruinas tras el incendio ocurrido el 8 de julio de 1931, donde se encontraba entonces la sede de la sociedad “La Investigadora”, conocida popularmente como “el Casino”, aunque su acceso lo tenía por la calle Álvarez de Abreu. La coincidencia, aquel día, de la presencia del buque-escuela “Galatea” en el puerto de Santa Cruz de La Palma, hizo que su dotación desembarcara en ayuda del vecindario que se afanaba en la extinción del fuego.
El Parador de Turismo de La Palma se inauguró oficialmente en la tarde del 21 de mayo de 1951, en presencia del gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, Luis Rosón Pérez y de otras autoridades de la época. Bendecido por el párroco de la iglesia matriz de El Salvador, Félix Hernández Rodríguez, dice la prensa de entonces que el nuevo establecimiento corresponde a “un edificio regio de elegante traza y está dotado de confortables y modernas instalaciones”. Y destaca que “el Parador no cede en magnificencia y confort a los mejores que se hayan edificado en la Península, significando para la isla hermana un alto timbre de orgullo y perenne gratitud hacia el ministro de la Gobernación, don Blas Pérez González y demás autoridades nacionales que decidieron esta magnífica realidad”.
En sus inicios el establecimiento disponía de 28 habitaciones (once dobles y 17 individuales), ampliadas posteriormente a 32 habitaciones (30 dobles y dos individuales), de modo que, de 39 huéspedes iniciales, pasó a 62 huéspedes, tras la reforma realizada por Miguel Martín-Fernández de la Torre y firmado en 1962, aunque las obras que permitieron disponer de baño completo en todas las habitaciones concluyeron en 1966.
En 1971 la Comisión de Turismo del Cabildo Insular de La Palma proponía la construcción de un gran hotel insular o un nuevo parador con capacidad entre 400 y 500 camas. La ampliación del establecimiento existe era inviable, por lo que se abordó la idea de hacerlo en otro emplazamiento, de mayor amplitud y mejor contacto con la naturaleza. Ocasión en la que visitó la isla el arquitecto Juan Palazuelo de la Peña y se propuso hacerlo en El Zumacal, en el municipio de Breña Baja, cuyos terrenos fueron cedidos con carácter gratuito por el Cabildo Insular.
La redacción del proyecto se adjudicó al arquitecto Jesús Valverde, que recrea la integración como pieza principal de un torreón militar que parece inspirado en la Torre del Conde de La Gomera. El nuevo establecimiento tardó mucho tiempo en materializarse, de modo que la inauguración del nuevo establecimiento se produjo en 1999 y dispone de 78 habitaciones para 156 huéspedes.
El antiguo parador de Santa Cruz de La Palma quedó relegado a “posada nacional”, asimilado a la categoría análoga de los antiguos albergues. De dos estrellas iniciales pasó a tres en 1985. Conoció reformas de diferente entidad en 1966 y 1980 y cerró sus puertas como establecimiento hotelero el 30 de noviembre de 1998. Reformado en 1999, en 2000 reabrió como sede de oficinas de las áreas de Turismo, Transportes, Política Territorial, Actividades Clasificadas, Planificación y Servicios Públicos del Cabildo Insular de La Palma y sede del Consejo Insular de Aguas.

Referencias:
Díaz Lorenzo, Juan Carlos (1993). La Palma y el mar. Presidencia del Gobierno de Canarias, Madrid.
Gómez Bernal, Antonio. Parador de Santa Cruz de La Palma, en enciclofurgo.com. Recurso disponible en red.
Jorge Millares, Michel. “80 años de paradores en Canarias”. Recurso disponible en tourinews.es, publicado el 2 de agosto de 2017.
Moreno Garrido, Ana y Pellejero Martínez, Carmelo. “La red de establecimientos turísticos del Estado (1928-1977) ¿necesidad hotelera o política turística?”. Revista de Historia Industrial, 2014. Recurso disponible en red.
Fotos: vía Fernando Rodríguez Sánchez
