Autor: Primitivo Roberto Jerónimo Pérez
Don Juanelo Capote, el cartero, repartía el correo desde una moto Bultaco y cargaba las cartas en un maletín de cuero con correa sujeta a la espalda. Cuando llamaba a viva voz para que subiéramos a la carretera, bajo los eucaliptos, a recibir una carta, subíamos raudos: llegaban seguramente noticias de tío Susano o tía Nelia de Venezuela… Mi prima Ysabel me escribía desde Cagua. Pero ese día no vinieron cartas de Yaracuy ni de Caracas, sino un aviso de paquete certificado que había que ir a buscar a Los Llanos. El trabajo de los campesinos y familias de esta…
Se veía desde casa el humo del horno de Chito en Las Goronas. Para ello traía desde mucho antes las piñas de los pinos y los fejes de leña para la combustión necesaria que generaba el calor del horno que se usaba sólo tres veces al año: Semana Santa, Navidades y Carnavales. Por el camino que pasaba junto al aljibe de mi casa, desde unos días antes, decenas de mujeres procedentes de Alcalá pasaban con espuertas, cubiertas con manteles bordados a mano, cargadas sobre sus cabezas y llenas de paquetes de harina, huevos, cazos con leche de cabra, canela, matalauva,…
La meteorología volvió a acertar. Y no sólo la ciencia sino la observación tradicional. Ayer mismo me dijo Mauro Fernández que hoy iba al ser un día de lluvia en casi toda la Isla, incluida la zona oeste donde casi nunca llueve. Seguramente correrán los barrancos de Las Angustias, Los Hombres, Las Vegas y Los Chilingas. Hay mucho granzón y ceniza que va a bajar por esos barrancos. Y donde no los hay, habrá que estar pendientes, un poco, creo. Las Manchas es una zona geológica nueva, no hay casi barrancos hechos sino que se están formando. Uno de ellos es…
Debajo del pino centenario que servía de sombra para el escaso descanso que permitía el trabajo incesante del campesino y jornalero, de las amas de casa de los bordes y tareas de huertas, se sentaba Adán Díaz Mederos, el cubano al que le gustaba contar historias de trabajo y trabajos a un lado y otro de su sacrificada vida. Los niños y los adultos jugábamos también a la baraja, al envite y a la brisca. Adán había llegado de Cuba cuando contaba con 18 años. En Las Manchas construyó su vivienda con aljibe que escapó por tres o cuatro metros…
José María Pérez Morales y su esposa Isabel Francisco habían emigrado a Cuba desde Velhoco. En Sancti Spíritus nacieron su hijo Conrado (mi abuelo) y sus hijas Luisa, Máxima y Plácida. Aquí nacieron Flora y Eladio. Por razones que nunca pude descubrir, se vinieron a La Palma pero no a la zona de procedencia, con suelos húmedos y fértiles del este de la isla, sino a los terrenos más áridos de La Palma: Las Manchas. Compraron fincas y edificaron vivienda y comercio en el centro mismo de la zona conocida como La Ermita, justo al lado oeste de la Iglesia…
Treinta años después de la erupción de 1949, reconozco que de manera inconsciente por desconocimiento, descendí junto a otro caminante a la profundidad máxima de Hoyo Negro, uno de los tres cráteres del Volcán de San Juan. Allí me fotografié junto a una columna humeante, caliente y con cierto olor a azufre. Desde esa época, influenciado por las historias que me contaron familiares y vecinos de los acontecimientos penosos de la erupción, recorrimos todos y cada uno de los siete volcanes históricos de la Isla. Los cráteres de Montaña Quemada, Hoyo del Fuego, Hoyos Juntos de Jedey, Montaña Negra, Bocas…
El Corazoncillo era un lugar próspero, un llano de cultivos de secano en la zona de mejores viñedos de Las Manchas. Los propietarios principales, que tenían las mayores fincas, eran don Julián “Santacrucero” que procedía de un pueblo del norte de Tenerife y don Demetrio “el Charol” . Había otros dueños de parcelas más pequeñas, algunos procedentes de Las Breñas, atraídos por la benignidad del suelo de rebozos de los barrancos de Los Cubos y Canal de La Habana y por el clima seco que beneficiaba la producción de higos blancos que se consumían frescos o pasados. El Corazoncillo estaba…
Alonso Plasencia siempre quiso tener una bodega. Primero lo intentó por la zona de Los Romanceaderos. La Casa de La Pradera fue el nombre para el lugar elegido, en Los Campitos. El volcán la sepultó, diez metros de lava sobre la ilusión de una vida. Prolepsis exacta y cruel. Los Campitos era un lugar pedregoso, lleno de malpaíses procedentes posiblemente del Volcán de El Birigoyo. Pero era auténtico, era el típico territorio del sur volcánico en donde si se conseguía llegar a algo de tierra y humedad, brotaba la vida. Los viñedos eran de varietales de color: negramoll, listán negro…
National Geográfic empieza su programa con imágenes del tsunami de 2018 del Pacífico y, enseguida, de Santa Cruz de La Palma. Justo después lo negro, en edición digital, la montaña tenebrosa, los volcanes. Un geólogo llamado Valentín Trolls sube la ladera del Hoyo Negro explicando cómo brota el fuego desde las profundidades y la devastación que provocaría en Estados Unidos, a 5.000 kilómetros de distancia una erupción en lo que ellos llaman Cumbre Vieja. Dice que La Palma tiene un secreto letal que podría destruir la costa este de USA. El geólogo en cuestión se sube a un helicóptero y…
Entre las dos montañas, la de Cogote y la Rajada terminaba el Llano del Corazoncillo y había vida. El sur. Tres impresionantes establecimientos turísticos, bodegas, decenas de viviendas de autoconstrucción, de trabajadores y trabajadoras, viñedos… En la finca que se conocía como de El Charol se construyó una urbanización a lo largo del camino que se denominó El Corazoncillo, se instaló un complejo de placas solares que, decían, daba suficiente energía a todo Las Manchas. Al este del Llano estaban Las Breñitas, El Rico, Montaña de Capa de Burro, Los Pelados y Las Plantas… con higueras, bodegas y viviendas residenciales. …