Sesenta años después de su estreno en 1966, cerrado desde 2011 y en situación de ruina, en las próximas semanas comenzará la demolición del antiguo hotel “Tenerife Tour”, que ocupa una parcela de 8.355 metros cuadrados, propiedad de la familia Rueda Varela.
Escribe el amigo y colega Juan Carlos Mateu en Diario de Avisos, decano de la Prensa de Canarias, que la empresa propietaria dispone de la autorización municipal para demoler el edificio a partir del martes de la próxima semana y se puede apreciar que el recinto tiene un vallado de seguridad.
Con acceso a través de la Avenida Marítima de Las Caletillas, a su estreno hace 60 años constituyó uno de los grandes acontecimientos del sector hotelero de Tenerife, en el que destacaba la acertada disposición escalonada de los bungalow, siguiendo el mismo esquema de su vecino TuriSur.
Además de su uso turístico, el restaurante y la sala de fiestas del hotel “Tenerife Tour” se convirtieron en uno de los referentes más apreciados por la sociedad tinerfeña desde su apertura y alcanzó un notable éxito en las décadas de los años setenta y ochenta, siendo especialmente destacado en los fines de semana.
El espacio que ocupa el solar actual tendrá nuevos usos comerciales, que incluirá un supermercado de Mercadona, así como viviendas privadas y espacios de esparcimiento. La fachada urbana experimentará cambios notales, considerando que se recupera para uso ciudadano el área de dominio público marítimo-terrestre, con una plaza, mirador y solárium, dado que el paseo marítimo se prolongará y tendrá acceso de uso público por la costa.
Precisamente, la negativa de Costas a renovar la autorización de la zona de piscinas del hotel “Tenerife Tour” sentenció la continuidad del establecimiento. Ello supone la cesión de 1.476 metros cuadrados por parte de los promotores del proyecto y así se contempla en el Programa de Actuación sobre el Medio Urbano (PAMU), que es el instrumento municipal que permite la reordenación de suelos urbanos consolidados.
La Concejalía de Planificación y Gestión Urbanística y Ambiental de la Villa de Candelaria ordenó a finales de septiembre la demolición con carácter urgente del inmueble, “al concurrir daños estructurales graves y generalizados que generan un riesgo para la seguridad de las personas, como medida indispensable tras la declaración de ruina inminente”.
La resolución del Ayuntamiento ordenó a la propiedad, entre otras medidas, la instalación de un vallado de seguridad tanto para vehículos como peatones, fijar la señalización vertical procedente, garantizar la imposibilidad de presencia de moradores tras el desalojo de las últimas personas hace unos días por la Policía Local de Candelaria y la desratización previa a la demolición como medida preventiva de salubridad pública.


Foto: vía Juan Antonio Medina Delgado, Alberto García y Diario de Avisos
