El avión Bloch Languedoc de AVIACO fue una de las apuestas de la aerolínea fundada en 1948 en Bilbao por mejorar las comunicaciones aéreas entre la Península y Canarias. Se trata de aviones “coloniales”, de factura francesa, comprados de segunda mano en su mayoría a Air France y de dudoso resultado.

Uno de aquellos aviones, matrícula EC-AKV, encontró su final en la noche del 29 de septiembre de 1956, cuando realizaba la maniobra de aproximación para aterrizar en el aeropuerto de Los Rodeos.

El avión se precipitó en el barrio de Los Baldíos, municipio de La Laguna, después de que hubiera ido perdiendo altura progresivamente, estrellándose contra una casa y provocó la muerte de una mujer que se encontraba en la cocina de su vivienda. Fue la única víctima de este accidente, en el que hubo mucha suerte, pues los 38 ocupantes —de ellos 33 pasajeros y cinco tripulantes— resultaron ilesos.

El vuelo, de 890 millas de distancia, se había iniciado en el aeropuerto de Málaga y tenía una duración de unas cinco horas. A bordo viajaba el equipo del C.D. Málaga, que tenía previsto jugar un partido de liga con el C.D. Tenerife en el estadio “Heliodoro Rodríguez López”. Debido a las circunstancias, el encuentro se aplazó dos días y el equipo visitante ganó por goleada.

Asustados por la experiencia que habían vivido, el regreso a la península lo hicieron por vía marítima, a bordo del petrolero de bandera liberiana “Vitoria” —capitán, Pedro Muñoz de Bustillo— y al servicio de la refinería de CEPSA en Santa Cruz de Tenerife.

Los aviones Sud SE.161 Bloch Languedoc, fabricados por la firma SNCASE para su uso militar y civil, fueron cuatrimotores de los que la compañía española AVIACO tuvo nueve unidades entre 1952 y 1959.

En el registro aeronáutico español fueron matriculados EC-AGV “Apóstol Santiago” y EC-AGU, en mayo de 1952; EC-AHT, ex EC-WHT, en julio de 1953; EC-AKV, en julio de 1955; EC-AMH, en enero de 1956; EC-ANQ, en mayo de 1956; EC-ANP, en septiembre de 1956; EC-ANS, en octubre de 1956 y EC-ANR, en noviembre de 1956.

El 4 de diciembre de 1958 se produjo otro accidente de un avión Bloch Languedoc de Aviaco, matrícula EC-ANR, que se estrelló en la sierra de Guadarrama y perecieron todos sus ocupantes. La imagen de la compañía aérea española sufrió un grave deterioro y los pasajeros tenían miedo a volar en sus aviones.

La voz popular motejó a algunos de ellos en función de sus matrículas: EC-ANP “no puedo”, EC-ANS “no subo” y EC-ANR “no rulo”. Pese a la gravedad de los accidentes sufridos, los aviones cuatrimotores Bloch Languedoc de AVIACO permanecieron en servicio hasta finales de 1960.

A la mañana siguiente este era la desoladora imagen del accidente
Bloch Languedoc de AVIACO, matrícula EC-AKV

Foto: Archivo de Ángela García Sánchez, Miguel Bravo y Juan Arrárez Cerdá

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