Juan Manuel Guillén Díaz, amigo de días felices y en otro tiempo cónsul de Alemania en La Palma, nos trae la triste noticia del fallecimiento de su pariente Jaime de Urioste Arana, que, durante 45 años —desde el 25 de abril de 1967 hasta su renuncia en 2012—, ejerció el cargo de cónsul de Bolivia en Canarias, además de decano del Honorable Cuerpo Consular acreditado en Santa Cruz de Tenerife.

A Jaime de Urioste Arana le conocimos hace casi 50 años cuando quien suscribe comenzó su andadura en el mundo del periodismo en el periódico El Día y después en Diario de Avisos, decano de la prensa de Canarias. Experto en comunicación comercial y marketing, tenía una agencia de publicidad muy activa, denominada Yago Comunicación e Imagen, ubicada en el centro de Santa Cruz de Tenerife y era uno de sus clientes preferenciales, siempre impregnado de un gran dinamismo, seriedad y una profesionalidad a raudales.

Durante una larga temporada ejerció, además, como profesor de la Escuela de Turismo de Santa Cruz de Tenerife y estuvo vinculado al sector empresarial en distintas etapas de su vida, como director ejecutivo de agencias de publicidad y como asesor externo de Comunicación y Relaciones Públicas del sector naviero, además de campañas políticas a nivel regional y provincial.

Jaime de Urioste Arana, que tenía ascendencia vasca y nació en 1943 en Sucre, llegó a Canarias hace algo más de sesenta años y aquí vivió el resto de su vida. Tenía una vena romántica en la que se aventuró escribiendo novelas y relatos —“Los secretos de la hojarasca”, “Tiempo de cigüeñas y otros relatos” y “Marcus y la puerta estelar”, que fue su ópera prima, publicada en 2020—, en los que siempre resaltó el apego a la familia y la amistad y supo hacer patria aquí y allá con una acendrada honestidad que enorgullecía a quienes fuimos sus amigos.

Buen amigo, buen colega y buena persona, siempre amable, atento y respetuoso, con Jaime de Urioste Arana compartimos muchos momentos entrañables que demostraban, siempre, su elevada calidad humana y su gran habilidad negociadora y en permanente búsqueda de la razón y el entendimiento.

Descanse en paz.

Foto: Diario de Avisos

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