Mientras existió el Monopolio de Petróleos, CAMPSA fue el principal suministrador de combustible en los aeropuertos de la Península y Baleares. Al igual que la aviación comercial, la capacidad logística de CAMPSA evolucionó con el tiempo y disponía de un considerable parque de vehículos y equipos, así como plantas de almacenaje que recibían combustible mediante la flota de camiones cisterna, oleoducto y la flota petrolera que distribuía entre los diferentes puertos del país.

    Aunque CAMPSA se disolvió en 1992 debido a políticas antimonopolísticas de la CE, la marca CAMPSA pasó a formar parte de Repsol. Todos los activos logísticos remanentes del Monopolio acabaron en poder de la nueva sociedad Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH).

    Foto: archivo de Juan Carlos Díaz Lorenzo

     

    Compartir

    Comments are closed.