En alguna ocasión nos hemos referido en esta sección al protagonismo de Iberia en el antiguo Sahara español, que fue provincia hasta su entrega a Marruecos. La presencia de la entonces compañía de bandera resultó de especial importancia, junto a Spantax y el Ejército del Aire, para mantener las conexiones aéreas con el archipiélago canario, tanto en su vertiente civil como de estafeta y transporte militar.
La imagen que nos brinda Miquel Duaigües Alcay tomada, según se aprecia, desde la torre de control, nos hace evocar la memoria de los años idos para siempre. En este caso corresponde a la presencia del legendario avión turbohélice Fokker F-27 de la gran Iberia, matrícula EC-BMU y nombrado “Río Guadalquivir”, en el aeropuerto de El Aaiún, en 1971, cuando se dispone al encendido de los motores que le harán recorrer la pista para emprender un nuevo vuelo.
Todavía resuena en nuestros oídos el peculiar ruido de los motores turbohélices Rolls Royce Dart y aquel olor característico de la cabina que alojaba a 44 pasajeros, con las cortinillas, el zumo de naranja y los caramelos que nos repartía la siempre amable azafata. O cuando el tren de aterrizaje se recogía o desplegaba bajo los góndolas de los motores, tras el despegue o en la maniobra de aproximación al aeropuerto de destino.
Foto: Miquel Duaigües Alcay
