Las Indias debe su nombre a la existencia de la Fuente Santa, sepultada por la erupción del volcán de 1677. Las viejas casas de piedra y techo de colmo sirvieron de alojamiento a los enfermos que acudían a tratar de aliviar sus dolencias en los baños de aguas termales a marea baja del manantial prodigioso. Algunos autores sostienen que la presencia de enfermos venidos de América en el siglo XVII dio nombre a este enclave. Posee el clima más benigno de Fuencaliente y durante mucho tiempo fue el barrio más poblado del municipio.
En medianías dominan los arenales y los cultivos de viñedos y frutales. En la plataforma costera, desde hace algo más de medio siglo ha florecido el cultivo de la platanera con ricas tierras vegetales traídas de la zona cumbrera de El Paso y el milagro del agua que recorre 83 kilómetros mediante un canal desde Barlovento. Una obra de envergadura y de vital importancia desde entonces que trajo prosperidad al pueblo de Fuencaliente.
Una potente instalación hotelera a pie del acantilado es uno de los establecimientos de referencia de la isla. La familia Cabrera hizo una importante apuesta por La Palma y por Fuencaliente con los hoteles “La Palma Princess” y “Teneguía Princess”. Las aguas del litoral están protegidas y albergan la reserva marina de La Palma a partir de la Punta del Hombre. El viejo camino real, llamado también calzada de Juan Pérez, evoca la comunicación terrestre de los años idos para siempre.
En lo alto se sitúa el renovado mirador de Las Indias, de atractivo diseño y limitado en su acceso cercano por su nuevo esquema. Sigue siendo parada obligada para propios y foráneos y lo era incluso antes de que existiera como tal, cuando el curso de la carretera general siguió su recorrido por el flanco oeste de la isla a comienzos del siglo XX.
Desde entonces conocemos imágenes, como la que acompaña, fechada hacia 1925, en las que se ven las casas del barrio en la pronunciada pendiente, las mismas que algún político, médico y escritor —nos parece recordar que se trataba de Juan Pablos Abril, que fue gobernador civil de Santa Cruz de Tenerife— dijo que parecía se precipitaban por el acantilado.
Foto: archivo de Juan Carlos Díaz Lorenzo
