Fred. Olsen Express, que es una gran compañía, está empezando a dar algunas señales de nerviosismo con la presencia de Baleària Canarias —y eso que solo llevan tres meses y medio— y todo parece indicar que le está pasando factura en su estrategia acomodada y en su cuenta de resultados. De tener al lado a quien no le molestaba —al contrario, empujaba a sus clientes y de paso le entregaba también a sus tripulantes—, ahora tiene a un competidor que sabe mucho de este negocio.
Fred. Olsen Express se niega a perder cuota de mercado y trata de evitarlo con los medios que tiene a su alcance. Eso es legítimo y es su obligación. Quizás ha calibrado mal la llegada de la competencia, como alguno de sus directivos ha calibrado mal algunas decisiones. En lo que al mercado y al público se refiere, que es lo que aquí nos interesa, reacciona con una bajada precios —¿antes de Baleària Canarias no y ahora sí?—, juega con las tarifas promocionales que aparecen y desaparecen de su página web a su mejor criterio y cambia la programación horaria de la línea de La Palma a su conveniencia.
Acostumbrados a llenar la caja a espuertas y evitar a toda costa, en un ejercicio de dudosa transparencia, informar de su cuenta de resultados al cierre de cada ejercicio —como si hacen otras empresas del sector—, centrándose solo en los miles de pasajeros, millones de metros lineales y miles de mascotas transportadas, entre otros epígrafes, ahora la compañía hispano-noruega se ha vuelto más amable de cara al público y saca una tarifa nueva denominada Día Express, para los pasajeros que hagan el viaje de ida y vuelta en el mismo día. El descuento puede llegar hasta el 40%, según promociona la propia compañía. Una tarifa que compite, además, con Binter, especialmente entre Tenerife y Gran Canaria y viceversa.
La presencia de Baleària Canarias está dando un vuelco a la situación del transporte marítimo en Canarias. Los números de ocupación del mes de agosto son reveladores. En la línea de Morro Jable y Playa Blanca-Corralejo —una línea que mueve 700.000 pasajeros anuales—, ambas compañías están casi a la par. El público tiene ahora donde elegir con fiabilidad y, por lo que se ve, todo parece indicar que está gustando la opción de Baleària Canarias, que ha incorporado un catamarán muy atractivo y novedoso llamado “Mercedes Pinto”.
En la conexión entre ambas capitales, Baleària Canarias acaricia el 50%. Cierto es que Fred. Olsen Express copa un mayor porcentaje de la cuota de mercado a través de la línea de Agaete, pese a los inconvenientes cada vez más acusados de la densidad de tráfico en la carretera, pero cierto es también que hace mayor número de viajes y consume mayor cantidad de combustible, que no está precisamente barato.
En la línea de La Gomera, feudo histórico de la familia Olsen, este verano Baleària Canarias le ha dado un mordisco a Fred. Olsen Express. Parece que hay gomeros, más de lo que se piensa, que no están a gusto con la trayectoria y el trato de les dispensa la compañía controlada por el holding noruego Bonheur ASA y están dando su apoyo a Baleària Canarias, donde el trimarán “Pepita Castellví” cautiva el interés del público, pues está muy atractivo y cubre la línea en 50 minutos de viaje.
En La Palma, donde la compañía hispano-noruega mueve los horarios a su antojo y conveniencia y las autoridades miran para otro lado —si fuera en La Gomera, Casimiro Curbelo no se los permitiría bajo ningún concepto—, sigue habiendo una mayoría de clientela que prefiere a Fred. Olsen Express. En ello influye, sin duda, el maltrato que recibieron en el pasado reciente por parte de los gestores de los bonistas de Naviera Armas, aunque ya son historia y el hecho de que el catamarán “Volcán de Tirajana” todavía está pintado con los antiguos colores y haya una parte del público que desconfía.
Mientras tanto, se escuchan rumores de que se avecina un otoño caliente en Fred. Olsen Express. Se habla de alguna movida en ciernes. Parece que, desde Oslo, donde está la sede de Bonheur ASA, no están satisfechos con la evolución de los acontecimientos desde que llegó la competencia. Medios marítimos conocedores del estado de la cuestión dicen que en la sede de Añaza hay nervios. Nervios que derivan en reacciones cuestionables, despidos y rebaje de categorías profesionales que afectan a capitanes, oficiales y contramaestres. Llevan tiempo reuniendo a su gente en el hotel Tecina para alentarles en aquellos conceptos que son inherentes a una compañía que siempre ha prestado un buen servicio —es como una forma de leerles la cartilla—, pero pensamos que todavía sería mejor compañía si la gente a bordo y en tierra se sintiera más libre, sin que ello menoscabe su lealtad, su compromiso y su sentido de pertenencia con su empresa.
Resulta curioso que quien nunca ha ejercido mando de capitán de la Marina Mercante tome decisiones sobre capitanes de larga trayectoria que suman muchas millas tras sus espaldas. Incluidos largos viajes trasatlánticos desde la otra parte del mundo. Que saben mucho de mar y de barcos. De responsabilidades, confiabilidad, solvencia y seriedad. De navegaciones, de temporales, de maniobras complicadas, difíciles y arriesgadas como en Agaete y Morro Jable.
En los medios profesionales circulan rumores de problemas técnicos en algunos barcos. Excepto los dos últimos trimaranes, el resto de la flota —aunque bien mantenida— empieza a acusar señales de agotamiento, pues ya van sumando años y mantienen un rendimiento elevado. El ferry “Buenavista Express”, en la línea de Huelva desde hace ocho meses, vuelve a dique seco, aquejado de algunos males. Parece que lo barato sale caro.
La ocupación de los tres rolones de carga rodada no va como esperaban y la llegada de Baleària Canarias les ha complicado el panorama y es posible que todavía se complique más en los próximos meses. Un ejemplo está en la línea de La Palma, que mueve lo que mueve y no hay para más, porque la isla no ha crecido. El rolón “Breñas Cargo”, o el que toque, va y viene, la mayor parte de las veces, casi vacío. Y eso tiene un coste.
Mientras tanto, da la impresión de que los responsables de Servicios a Bordo de Fred. Olsen Express tienen poco trabajo en su compañía y se lo pasan viajando con frecuencia en los barcos de Baleària Canarias para ver cómo lo hace la competencia. Ciertamente, deben estar preocupados. Sabemos que eso forma parte de su cometido, pero la frecuencia con que lo hacen llama la atención. A bordo ya los conocen —siempre son los mismos— y los tienen calados, pues uno de ellos trabajó en otro tiempo en Naviera Armas. Solo les falta copiar la iniciativa de obsequiar una botellita de agua a los pasajeros, en estos días de calor fuerte, mientras esperan el embarque.
Desde luego, Baleària Canarias ha venido para quedarse. Todavía le queda camino que recorrer, cosas que mejorar, pero de este negocio entiende mucho y solo hay que ver cómo ha sido su trayectoria. Ahora comienza el plan de varadas y la rehabilitación integral interior de unos cuantos buques. En los próximos meses cambiarán de imagen los catamaranes “Volcán de Tagoro”, “Volcán de Taidía” y “Volcán de Tirajana”. Este último, con un destacado papel de sus tripulaciones, ha hecho un verano meritorio en las líneas de La Gomera y La Palma y vaticinamos que habrá un cambio a mejor cuando reaparezca con su nueva imagen e impronta de servicios a bordo y a ellos se sumará también el ferry “Volcán de Tamadaba”. Esto no ha hecho más que empezar.
Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo
