Pocas voces alzaron su voz en contra del derribo de la primera terminal del aeropuerto de Gando, hoy aeropuerto de Gran Canaria. Una de ellas, y entre las más autorizadas, la del cronista oficial de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y de Gran Canaria, el profesor doctor Juan José Laforet. Otros que debieron también pronunciarse en determinadas e influyentes esferas nunca lo hicieron.

    En servicio desde 1946, era mucho más que un edificio, mucho más que una simple terminal de aeropuerto. Era un emblema de Gran Canaria y de la arquitectura aeroportuaria de Canarias –la más importante, sin duda– y del conjunto de la red nacional. Se hizo casi con ocultismo, nocturnidad y alevosía, con nombres y apellidos.

    Aena cometió un grave error, con la excusa de ampliar las instalaciones del aeropuerto. No respetó la historia. A Aena no le interesa la historia, le molesta, le estorba. A Aena lo único que le interesa es llenar sus arcas y cuánto más, mejor. Que no quede en el olvido de la memoria colectiva de Gran Canaria semejante e irreparable atropello. 

    Foto: cedida

     

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