Se cumplen cien años, tal día como hoy, 22 de enero de 2026, del amerizaje en la bahía y puerto de La Luz, en Las Palmas de Gran Canaria, del hidroavión Dornier “Plus Ultra” (M-MWAL), escala del famoso raid realizado entre enero y febrero de 1926 entre España y Argentina. Un acontecimiento que está ampliamente recogido en la prensa de la época y en diversas publicaciones especializadas.
Tripulado por el comandante Ramón Franco Bahamonde, el capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente de navío Juan Manuel Durán González y el sargento mecánico Pablo Rada Ustárroz, el 22 de enero de 1926 despegó de Palos de la Frontera (Huelva) en viaje a Buenos Aires, a donde arribó el 10 de febrero siguiente.
Después de un vuelo de ocho horas desde la desembocadura del río Tinto, el hidroavión “Plus Ultra” amerizó al atardecer del 22 de enero de 1926 en la bahía de La Isleta. El día 26 reanudó su viaje desde la bahía de Gando en viaje a Praia, invirtiendo nueve hioras y cincuenta minutos de vuelo. Debido a la necesidad de reducir peso, en la escala en Cabo Verde desembarcó el teniente de navío Juan Manuel Durán y la ruta prevista hacia Pernambuco se sustituyó por una escala en Fernando de Noronha, debido a los vientos contrarios, cubriendo una etapa de 2.305 kilómetros en la que la utilización del radiogoniómetro permitió ajustar la ruta.
El 31 de enero recorrió una distancia de 540 kilómetros entre Fernando de Noronha y Pernambuco, con el incidente de la rotura de la hélice posterior cuando se encontraba a unos cien kilómetros de su destino, siendo reparada en vuelo. El 4 de febrero llegó a Río de Janeiro, después de un vuelo de 2.100 kilómetros y doce horas y quince minutos.
El día 9 el hidroavión amerizó en aguas de Montevideo y al día siguiente llegó a Buenos Aires, en medio de un recibimiento apoteósico, que se convirtió durante mucho tiempo en un hecho de gran trascendencia para España y Argentina con el refrendo de una de las grandes hazañas de la aviación militar española del siglo XX.
El recorrido total fue de 10.270 kilómetros en 59 horas y 30 minutos de vuelo, a una velocidad promedio de 172 km/h. El hidroavión fue donado a la República Argentina, donde durante una primera etapa voló como avión correo postal y finales de la década de los años ochenta regresó a España para una restauración general y se contempló la posibilidad de repetir la hazaña de 1926, lo que se desechó debido a su estado y el coste que suponía ponerlo en condiciones de vuelo, por lo que a su regreso a Argentina se exhibe en el museo provincial Enrique Udaondo en la ciudad de Luján. Una réplica exacta está expuesta en el Museo de Cuatro Vientos.
Con este vuelo realizado con un hidroavión Dornier J. Wal —considerado, entonces, el modelo más fiable de su clase, diseñado por Dornier a comienzos de la década del siglo XX—, la Aeronáutica española anotó un hito importante en su historial en vuelos trasatlánticos, precedido en 1922 por la expedición portuguesa de Sacadura Cabral y Carlos Gago Coutinho, en la primera travesía aérea del Atlántico Sur, entre Lisboa y Río de Janeiro, aunque precisaron de tres hidroaviones debido a la sucesión de averías.

Fotos: cedidas
