Si la pérdida en 1812 de su condición de capital del Gran Ducado de Finlandia supuso un duro golpe para la ciudad de Turku —decisión justificada por su excesiva proximidad e influencia de Suecia—, el gran incendio de 1827 causó mayor devastación que la pérdida de influencia política y social a favor de Helsinki.

    Tres cuartas partes de la ciudad quedaron destruidas en el mayor incendio ocurrido en una ciudad importante de los países nórdicos. El impacto del desastre forzó la decisión de que la Real Academia se trasladara también a Helsinki, lo que agudizó aún más la crisis de Turku, hasta que comenzó su reconstrucción con un nuevo trazado urbano proyectado por el arquitecto alemán Carl Ludvig Engel (1778-1840), que transformó los restos de los intrincados edificios medievales por un nuevo plano cuadriculado y mucho más organizado.

    Lo cual condujo al desarrollo de una ciudad estilo imperio en madera, que estaba en consonancia con los ideales de la Rusia de los zares y de la que Engel se convirtió en uno de sus más destacados artífices. De aquella época quedan unos interesantes edificios a ambas orillas del río Aura, que nos muestra con su brillante conocimiento Lena Sarlin, excelente persona de una gran cultura y amabilidad, que nos hace de guía en su ciudad natal, de la que se siente especialmente orgullosa.

    La expansión a la orilla derecha del río Aura, consiguió que Turku fuera la ciudad más poblada de Finlandia hasta la década de 1840. Entre 1860 y 1890 surgieron nuevas industrias en Turku, favorecidas por los efectos de la revolución industrial y la implantación de la máquina de vapor, que tuvo un especial impacto en la construcción naval. En 1876 comenzó el tráfico ferroviario y el transporte marítimo invernal con la vecina Suecia y a partir de 1897 se reflejó un aumento importante en el número de visitantes.

    A principios del siglo XX, Turku experimentó una rápida expansión con la migración de personas de las zonas rurales circundantes, en su mayoría de habla finlandesa e incluso de otros países de Europa, como es el caso de Italia. A partir de entonces surgieron suburbios próximos a la ciudad y en el centro tomaron forma nuevos edificios de madera y piedra de estilo art decó, de los que se conservan interesantes ejemplos.

    Turku es una ciudad preciosa, con un gran encanto y atractivo. Una ciudad apacible, con mucha historia, fundada en el siglo XIII, de modo que en 2029 celebrará sus 800 años. Es la ciudad más antigua de la bella Finlandia y en la actualidad emerge con gran fortaleza como importante centro de negocios y de la industria naval representada por el astillero Meyer Turku y sus empresas asociadas, así como el puerto y su excepcional influencia con la vecina Suecia.

    Maqueta de la ciudad de Turku antes del incendio de 1827

    La huella urbana del arquitecto Carl L. Engel

    Referencias: visitturku.fi

    Fotos: Juan Carlos Díaz Lorenzo

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