Del país de Finlandia

Tres décadas intensas de música finlandesa

Otro hecho significativo en la música finlandesa se produjo en 1967, año en que se estrenó la ópera Juha, del compositor Aarre Merikanto, que había sido compuesta en la década de los años veinte. La representación se preparó cuidadosamente y preparó el terreno para el éxito de la ópera en Finlandia, que emergería de manera impetuosa en la década siguiente, cuando Finlandia se convirtió en uno de los países operísticos más importantes de Europa, en el que convergían de manera natural el repertorio tradicional y la ópera moderna.

Así, en el Festival de Savolinna de 1973 se representó la ópera La flauta mágica, de Mozart. Al año siguiente fue Boris Godunov, de Mussorgsky y el estreno de nuevas óperas finlandesas, todo lo cual contribuyó a despertar entre la ciudadanía una auténtica fiebre por el género. A ello contribuía, de alguna manera, el trabajo del bajo Martti Talvela (1935-1989), figura de prestigio internacional, en su doble función de cantante y director artístico del festival.

El éxito alcanzado en Savolinna impulsó el prestigio del Festival de Ilmajoki, en el que se representaron óperas de corte popular, caracterizadas por retratar aspectos tradicionales de la vida del país, con un lenguaje llano para su fácil comprensión por el gran público, y con representaciones en grandes escenarios naturales durante el período estival. Este tipo de ópera continuaba la tradición del teatro de verano, que en Finlandia tiene raíces profundas y muchos seguidores, logrando despertar tal entusiasmo que comenzaron a representarse óperas populares basadas en temas históricos y, con frecuencia, vinculados a la localidad de que se tratase.

En él ocuparon plaza preferente los directores de orquesta Jorma Panula [n. 1930] y Atso Almila [n. 1953]. La temática de las óperas de ambos están inmersas en la historia y en la forma de vida de la región de Ostrobotnia, situada en el centro-oeste de Finlandia. Estas producciones, realizadas en inmensos escenarios naturales, tienen un efecto de autenticidad por realizarse en los mismos lugares en los que ocurrieron los hechos históricos.

A finales de la década de los setenta y comienzos de los ochenta, la Ópera Nacional de Finlandia viajó con frecuencia al extranjero, con un repertorio formado principalmente por las obras Viimeiset kiusaukset [Las últimas tentaciones], de Joonas Kokkonen y Punainen viiva [La línea roja], de Aulis Sallinen. Uno de los momentos culminantes de esta etapa fue la presentación efectuada en el Metropolitan de Nueva York, en 1983.

La ópera Ratsumies [El jinete, 1974], una balada de argumento amoroso, presentada en el Festival de Savonlinna, inició la serie de obras de Aulis Sallinen [n. 1935] que reflejan episodios de la historia de Finlandia. Al mismo tiempo, como explica el musicólogo Pekka Hako, en las obras se refleja una apertura de la visión del mundo del compositor. Punainen viiva [La línea roja, 1978] está basada en una novela sobre los estratos más desfavorecidos de la población, mientras que Kuningas lähtee Ranskaan [El rey parte a Francia, 1983], una obra rica por su texto y música, extiende la problemática y panorámica a un nivel mundial.

La cuarta ópera de Sallinen, Kullervo, fue la elegida para inaugurar la sede de la nueva ópera de Helsinki en 1988. En esta ocasión se trata de un drama individual, cuyo libreto está basado en el Kalevala y en la obra homónima de Alexis Kivi. La trama de Palatsi [Palacio, 1993], una parodia de El rapto en el serrallo, de Mozart, es una sátira sobre el poder y se desarrolla en el palacio del emperador de Etiopía. La ópera más reciente de Sallinen, Kuningas Lear [El rey Lear, 1999], basada en la tragedia de William Shakespeare, versa sobre la obtención del poder absoluto y su pérdida.

Con una sola ópera, Joonas Kokkonen [1921-1996] fue muy conocido entre el gran público a finales de la década de los sesenta. Su ópera titulada Viimeiset kiusaukset [Las últimas tentaciones, 1975] se representó más de trescientas veces desde su estreno y, al mismo tiempo, se convirtió en la ópera finlandesa más exitosa, al igual que Pohjalaisia [Los ostrobotnios], de Leevi Madetoja.

La Ópera Nacional de Finlandia ha representado la obra de Kokkonen en siete ocasiones en el extranjero, entre las que figura el Metropolitan de Nueva York. En el Festival de Savonlinna figuró en el programa durante cinco años seguidos, de 1977 a 1982. La trama cuenta la vida de Paavo Ruotsalainen, un predicador de Savo que vivió a comienzos del siglo XIX y su lucha interior por la búsqueda de Cristo. Según explica Hako Pekka, todos los hechos esenciales de la obra emergen en otros niveles, pues discurren durante una sola noche de invierno, en el momento en que Paavo está en su lecho de muerte, y todo lo ve a través de delirios, alucinaciones y recuerdos distorsionados.

A partir de 1975, la cultura operística de Finlandia ha vivido un período de constante crecimiento. Ambas producciones despertaron un gran interés en el público finlandés, hasta el punto de que se extendió a óperas monumentales de corte popular representadas al aire libre y a óperas locales en pequeños pueblos sustentadas con cantantes, coros y músicos aficionados.

Por entonces surgió un nuevo compositor, Kalevi Aho [n. 1949], cuya primera ópera, Avain [La llave, 1978] es un monólogo escenificado para barítono y ensemble. La obra dibuja el alma de una persona solitaria y angustiada, el paisaje que le rodea… La pieza trata acerca de la enajenación en la sociedad moderna. Hyönteiselämää [Vida de insectos, 1987] es una sátira de Karen y Josef Capek acerca de la sociedad moderna y se estrenó en la Ópera Nacional de Finlandia con gran éxito.

En el verano de 2000, el Festival de Savonlinna encargó a Kalevi Aho la última parte de una trilogía –Aika ja uni [El tiempo y el sueño]-, compuesta por tres compositores. El tema de la ópera de cuatro cuadros Salaisuuksien kirja [El libro de los secretos, 1998] se centra en el concepto de verdad.

En 2001 se estrenó la ópera Ennen kuin me kaikki olemme hukkneet [Antes de que todos nos ahoguemos, 1999] que, al igual que Aivan, está basada en una pieza de radioteatro de Juha. Mannerkorpi es una obra que discurre en una atmósfera de ensoñación y plantea preguntas cuyas respuestas no son, en modo alguno, claras y unívocas.

Uno de los compositores finlandeses nacidos en los años cincuenta, Olli Kortekangas [n. 1955] ha sido el más productivo en la ópera. En su primera obra, titulada Short Story [Historia breve, 1980], el compositor ironiza sobre las formas tradicionales y muy gastadas del arte operístico. En veinte años, sin embargo, su actitud cambió radicalmente, como lo expresa en Marian rakkaus [El amor de María, 1999], para lo que utilizó recursos y formas tradicionales, siendo estrenada en el Festival de Savonlinna.

Hemos de citar, asimismo, la ópera para televisión Grand Hotel [1985], en la que se aprecian influencias del teatro del absurdo. En cambio, Joonan kirja [El libro de Jonás, 1995] está más cerca de lo tradicional, aunque el compositor experimentó con nuevas formas de realización de una ópera.

Castillo de Olavinlinna, sede del famoso festival de ópera de verano

Castillo de Olavinlinna, sede del famoso festival de ópera de verano

En la década de los ochenta se vivió en Finlandia un período de crecimiento de la vida operística, en la que se amplió su temática, permitiendo que los estilos musicales se diversificaran. Como contrapeso a las óperas de Aulis Sallinen y Joonas Kokkonen, con una temática ultranacional y cuyos personajes son gente sencilla del pueblo, en 1984 se estrenó la ópera modernista Silkkirumpu [El tambor de seda, 1983], de Paavo Heininen [n. 1938], basada en una leyenda japonesa y que se convirtió en punto de referencia para la generación más joven de compositores. La segunda ópera de Heininen tiene una temática muy diferente: Veitsi [El cuchillo, 1988] y posee significados múltiples y se desarrolla en la realidad urbana actual.

Heininen tiene en su haber un gran número de composiciones, entre las que destaca la música de cámara, la música vocal y trabajos para piano y orquesta. También ha dirigido la Academia Sibelius de Helsinki, en la que ha sido un vital maestro que ha guiado durante más de treinta años a toda una generación de jóvenes compositores, entre los que figuran Magnus Lindberg y Kaija Saariaho.

Heininen estudió con Rautavaara, Merikanto, Englund y Kokkonen en la Academia Sibelius. Se graduó en 1960 y continuó su formación con Bernd Alois Zimmermann en Colonia y con Vincent Persichetti y Eduard Steuermann en la Juilliard School de Nueva York. A mediados de los sesenta realizó una breve pero importante visita a Polonia para trabajar con Lutoslawski. Además estudió teoría musical en la Universidad de Helsinki.

La reconstrucción de las obras de Aarre Merikanto, su principal profesor, se ha constituido en otro capítulo principal dentro de su propia producción. La música vocal es, sin embargo, lo más cercano al corazón de Heininen debido a su pasión por los textos: la unión de palabras y música es, según su opinión, algo único que permite que compositor y poeta se expresen juntos de una manera que no podría hacerse por separado.

Heininen también ha compuesto cuatro sinfonías, siendo la primera y la tercera partituras complejas que tardaron en lograr un sitial en el repertorio debido a sus dificultades. Sus dos óperas poseen una similar demanda del espectador y de los intérpretes. En el ámbito camerístico hay hitos como el segundo cuarteto para cuerdas y el cuarteto para saxofones, mientras que en la música solista dos sonatas para piano y una interesante creación para acordeón.

A mediados de los años setenta comenzó a explorar la música electrónica algunas de sus composiciones de esta época son Maiandros (1977) y la obra orquestal Dia (1979). Durante los años noventa se interesó por el jazz (Wolfstock and Bookends, 1996-97). Heininen ha producido trabajos instrumentales de gran calidad, entre ellos Discantus I, para flauta alta (1965) y la Poesia Esquilante e incandescente – Sonata per pianoforte (1974).

La música de Pehr Henrik Nordgren [n. 1944] se caracteriza por una dimensión sensible de estremecedores sentimientos melancólicos y nacidos de la vida. Musta munkki [El monje negro, 1981] es una ópera de cámara de grandes dimensiones, basada en un cuento de A. Chéjov. Y también figura el caso de la ópera Alex [1983], escrita por Nordgren para televisión.

La vida musical finlandesa se ha visto enriquecida con la presencia de dos compositores de origen centroeuropeo: Herman Rechberger [n. 1947], de origen austriaco, y el alemán Oliver Kohlenberg [n. 1957]. En el catálogo del primero figuran numerosas óperas, entre ellas Die Nonnen [Las monjas, 1988/1995], escrita para instrumentos antiguos, y Laurentius [1991], una pieza de corte religioso, tratándose de una de las pocas óperas escritas en latín. Rechberger combina elementos estilísticos muy diferentes entre sí y tiene la curiosidad de la realización, siguiendo el espíritu de la época, de la ópera completa más antigua que se conserva, Eurídice, de Jacopo Peri, compuesta en 1600. Además, este compositor tiene en su haber tres óperas para niños y jóvenes.

El segundo encontró en su primera ópera, Falunin vuorikaivos [La mina montañosa de Falun, 1975], los rasgos estilísticos y estéticos que serán caracterizados en toda su producción operística. La ópera Sina ja kookospuu [Sina y el cocotero, 1987] está inspirada durante su estadía en Samoa Occidental, mientras que Sipirjan lapsi [El hijo de Sipirja, 1998] es una especie de síntesis del lenguaje musical del compositor hasta el momento de su creación. En la ópera Magdalena [2000], Kohlenberg utiliza temas medievales y kalevalianos.

Bibliografía:

Hako, Pekka. La ópera finlandesa. Finfo. Ministerio de Asuntos Exteriores. Departamento de Prensa y Cultura. Helsinki, 2004.

Hilila, Ruth-Esther y Blanchard Hong. Bárbara. Historical Dictionary of the Music and Musicians of Finland. Greenwood, 1997.

Korhonen, Kimo (2000). www.musicfinland.fi

www.sinfoniaorkesterit.fi

www.oopperabaletti.fi

Foto: visitfinland.com

Fotos: Paasikivi y Miraceti

 
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