Del país de Finlandia

Fallece Mauno Koivisto, noveno presidente de Finlandia (1982-1994)

Mauno Henrik Koivisto, presidente de la República de Finlandia entre 1982 y 1994, histórico representante de los veteranos de guerra, ha fallecido hoy en su residencia de Helsinki a la edad de 93 años. El destacado político finlandés había desempeñado en dos ocasiones el cargo de primer ministro, entre 1968 y 1970 y 1979 y 1982, respectivamente. Demostró sus cualidades de hábil negociador, mantuvo unas relaciones no siempre fáciles con la URSS y abrió las puertas de Finlandia hacia el mundo. Era un hombre sencillo y querido. Su país le recuerda con especial emoción.  

Koivisto nació el 25 de noviembre de 1923 en Turku. Participó en la Guerra de Invierno (1939) y cuando acabó la contienda y volvió la paz a Finlandia, trabajó en el puerto de su ciudad natal y compaginaba sus estudios en la Universidad local en la que se graduó en 1949. Dos años antes se había unido a las filas del Partido Socialdemócrata y en la primavera de 1966 fue nombrado ministro de Hacienda en el gabinete de Rafael Paasio, etapa en la que tuvo que hacer frente a algunas decisiones difíciles, como la fuerte devaluación del marco finlandés en el otoño de 1967.

En 1968 accedió a la dirección general del Banco de Finlandia y en ese mismo año al cargo de primer ministro, en la primera de las dos ocasiones en la que ejerció dicha responsabilidad, como hemos señalado. Hasta 1982 permaneció al frente del citado banco, fecha en la que relevó en la presidencia de la República al legendario Uhro Kaleva Kekkonen, después de 25 años en el cargo.

Koivisto sería reelegido en 1988 y cesaría en 1994, en que traspasó la banda presidencial a Martti Ahtisaari. La etapa de Mauno Koivisto significó cambios importantes en la política finlandesa, en la que pasó de un régimen semipresidencial a parlamentario.

La prensa finlandesa le dedica encendidos elogios. “Manu”, como era conocido popularmente, era un hombre “decente, guapo y hablador”, resalta la edición del periódico Helsingin Sanomat, el más importante de Finlandia. En los círculos políticos era conocido y respetado como “un estratega hábil, que no perdió el tiempo en pequeños partidos, porque tenía un gran plan. Eso es lo que llevaba en su carrera por su cuenta. Koivisto no se encogió en los momentos difíciles y sabía cómo resolver los casos en los últimos escalones”.

“Koivisto vivió la vida de la clase obrera en las virtudes religiosas. Vivía modestamente y evitaba grandes gestos, así como en su vida privada y en el tratamiento de las funciones oficiales. La dignidad y el prestigio de Koivisto nacía en las cosas pequeñas. Leyó mucho y reflexionaba constantemente sobre los principales problemas de la nación. No buscaba publicidad y apareció o escribió cuando tenía algo importante que decir”.

“Koivisto fue un finlandés auténtico, nacionalista desde joven, en el que la amistad entre los pueblos no había sido para él más que una frase política. Cuando Koivisto dijo al inicio de su presidencia que quería ‘construir un mundo de paz’, la promesa llegó directamente desde el corazón”, enfatiza la crónica del citado periódico. Fue un buen amigo de España, país por el que sentía especial predilección y viajó en varias ocasiones y en especial por Canarias, donde la última vez que estuvo coincidió de vacaciones de invierno con quien le relevaría en el cargo, Martti Ahtissari.  

Con su esposa y su hija, en una imagen de febrero de 1982
Con su esposa y su hija, en una imagen de febrero de 1982

Fotos: Martin Wikberg / Lehtikuva / Helsingin Sanomat

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