Venezuela en la memoria

El teleférico de Mérida

En las Navidades de 1980 nos encontrábamos disfrutando de una larga estancia en Venezuela y tuvimos la primera oportunidad de conocer la región andina y, en especial, la ciudad de Mérida, que tiene un encanto especial. Fuimos por carretera desde Maracay, en un viaje de una semana de duración, tan emotiva como entrañable. Después hemos tenido la ocasión de volver por vía aérea, a bordo de un avión ATR-42 de la compañía Santa Bárbara Airlines, en una experiencia igualmente sorprendente. De nuestro primer viaje recordamos el ascenso en el emblemático Teleférico de Mérida, al que hoy dedicamos estas líneas.

Se trata, sin duda, de uno de los sistemas en su clase más conocidos por cuanto se trata del más alto del mundo y el segundo más largo y tiene la particularidad de que une dos factores singulares: gran altura y trayecto largo. Desde la estación base Barinitas (1.577 m) en la ciudad de Mérida hasta el Pico Espejo, en el parque nacional Sierra Nevada, tiene un recorrido de 12,5 kilómetros y en su quinta estación nos sitúa a 4.765 metros de altitud sobre el nivel del mar.

El teleférico de Mérida es otro de los iconos del desarrollo de Venezuela en la década de los años cincuenta. El presidente Marcos Pérez Jiménez favoreció el desarrollo del proyecto presentado por el denominado “Club Andino Venezolano”, que empezó a tomar forma a partir de 1955. Al año siguiente ya estaba el plan trazado y en 1957 entró en funcionamiento el teleférico de carga hasta la estación de La Aguada, facilitando notablemente el transporte de materiales para la construcción de los tramos siguientes.

El soporte tecnológico llegó desde Francia, Suiza y Alemania, países con una notable experiencia en este tipo de sistemas. En 1958, el teleférico de Mérida estaba a la mitad y las obras concluyeron en marzo de 1960, dirigidas por el ingeniero francés Maurice Comte. Fue inaugurado en tiempos del presidente Rómulo Betancourt. El coste final, según lo publicado entonces, ascendió a 70 millones de bolívares, algo así como unos 16 millones de dólares de la época.

Las estaciones del Teleférico de Mérida son las siguientes: Barinitas (1.577 m), La Montaña (2.436 m), La Aguada (3.452 m), Loma Redonda (4.045 m) y Pico Espejo (4.765 m). El Pico Bolívar se eleva a 4.998 m sobre el nivel del mar. En el primer tramo se aprecia el cañón del río Chama y los poblados de Tabay, La Parroquia y Ejido. En el segundo tramo suelen dominar las nieblas hasta alcanzar Pico El Toro (4.756 m). Hacia el norte de aprecia el parque nacional Sierra de la Culata. El tercer tramo discurre en el páramo, en el que hay censadas 86 especies de frailejón, una planta endémica de los Andes venezolanos. Al frente se aprecia el flanco norte del Pico Bolívar y debajo el camino que conduce hasta la aldea de Los Nevados.

En diciembre de 2008, el teleférico de Mérida fue clausurado, después de que una inspección de la empresa austriaca Doppelmayr pusiera al descubierto un deterioro que impedía su continuidad. En 2011 comenzó un plan de modernización estimado finalmente en 568 millones de dólares que finalizó en diciembre de 2014 y a partir de entonces ha devuelto todo el esplendor que el teleférico tuvo desde sus inicios, con la particularidad de que el Sistema Teleférico de Mérida Mukumbarí es uno de los más modernos del mundo.

Fotos: Jaled Abdelrahim

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