Empresa, Cultura y SociedadRecuerdos del pasado

Cuando el C.D. Tenerife echó al Real Madrid de la Copa (1994)

1 de febrero 1994. Real Madrid 0, C.D. Tenerife 3. Como ven, en esta ocasión nuestro reportaje estará relacionado con el fútbol, aunque lo se evoca es más bien  el recuerdo de un pasado reciente, dado el relativo corto espacio de tiempo transcurrido desde aquella noche inolvidable, en la cual el C.D. Tenerife echó al todopoderoso  Madrid de la Copa. 23 años  no son muchos para pasar al olvido, por lo que aún se puede oír a sus hinchas comentar  con entusiasmo la memorable  jornada, como una de las más felices de sus  vidas.

El Tenerife jugaba lejos de su tierra en un ambiente hostil, contra uno de los mejores equipos del mundo, el Real Madrid, al que  le atenazaban los nervios acumulados por sus recientes malos resultados y el Club Deportivo Tenerife parecía la presa fácil y aparentemente idónea para dar el cambio radical a su situación. Pero desde el comienzo del partido se vio que este iba a ser muy disputado, porque los tinerfeños saltaron al campo sin ningún tipo de complejos, jugando tranquilos, pases cortos y plantándose con facilidad ante la portería de Buyo. Todo lo contrario del Real Madrid que salió muy nervioso y conservador, tal vez por temor a que se repitiera el resultado obtenido en la isla en el partido de ida, donde habían perdido por dos goles a uno.

No cabe la menor duda de que enfrentarse al Madrid, era hacerlo contra una entidad de enorme prestigio que comenzaba con el grandioso estadio Santiago Bernabéu, del cual su propietario era vigente campeón de la Copa de S.M. el Rey, trofeo que ya había ganado en otras 17 ocasiones;  también era campeón intercontinental y 5 veces campeón de Europa; había conquistado en 25 ocasiones el campeonato  de Liga, dos copas de la UEFA, cuatro supercopas de España, dos pequeñas copas del Mundo, dos copas Latinas y seguro que otros muchos más títulos, que ahora no nos vienen a la memoria. Con todo este enorme bagaje se iba a enfrentar nuestro  Club Deportivo Tenerife, aquel primero de febrero de 1994.

Momento de la expulsión de Zamorano por el codazo a C. Gómez (foto Pintor)
Momento del codazo de Zamorano a C. Gómez, que sería motivo de expulsión (foto Pintor)

Y para evocar este acontecimiento futbolístico, dejamos por esta vez las historias de los barcos que han ocupado en gran parte los Recuerdos del Pasado de los últimos tiempos, con el fin de trasladar a los aficionados y en particular a los seguidores del  Tenerife, aquella fecha memorable que a todos nos colmó de gozo, viendo  como nuestro equipo representativo   eliminaba  de la Copa del Rey al ganador del año anterior el Real Madrid, venciéndole  en su propio y monumental estadio, por tres goles a cero, siendo el global de la eliminatoria de 1-5.

Se va a cumplir un cuarto de siglo de aquella inolvidable noche y estamos seguros que muchas personas que nos estén leyendo, estuvieron  presentes en el recinto madrileño porque recordamos bien, que una amplia zona de la Grada Central, estaba ocupada por centenares de aficionados de las Islas. Nosotros también estuvimos allí con cerca de 24 años menos y crean que se nota. Fue una noche histórica para los chicharreros y negra, muy negra y patética para el madridismo, que vieron como su equipo finalizaba el encuentro con ocho jugadores, al serles expulsados Milla y Sanchis por doble tarjeta amarilla y el delantero Zamorano con roja directa por propinar un codazo al defensa del Tenerife César Gómez. No estuvo en el palco el presidente de la entidad tinerfeña Javier Pérez, según se dijo, por enfermedad, asistiendo en su lugar el vicepresidente Eugenio Ibáñez.

El Real Madrid presentó el siguiente equipo: Buyo, Alkorta, Sanchis, Ramis, Lasa, Michel, Hierro, Milla, Luis Enrique, Dubovsky y Zamorano, con su entrenador  Benito Floro. En cuanto al Club Deportivo Tenerife, estos fueron los once  jugadores que protagonizaron la inolvidable hazaña: Manolo, Aguilera, Antonio Mata, César Gómez, Paqui, Chano, Del Solar, Llorente, Felipe Miñambres,  Ezequiel Castillo, Dertycia y Diego Latorre, ocupando la plaza de entrenador el técnico argentino Jorge Valdano. Dirigió el encuentro el colegiado internacional andaluz  Antonio Martin Navarrete, al que los periódicos deportivos de la Capital de España, le darían una nota de Notable por su actuación.

Comenzó el encuentro con aparente agresividad por parte de los merengues y en los primeros minutos de juego tuvieron algunas ocasiones claras de gol, que salvó el portero Manolo. El partido se calentaba y en cada balón disputado saltaban chispas, destacándose los jugadores del Madrid con entradas brutales que rayaban la violencia, tanto que en la primera parte acumularon dieciocho faltas y el Tenerife solo cinco.

La tragedia empezaba a reflejarse en todo el estadio, viendo como el Madrid no podía con el Tenerife, máxime cuando en el minuto 32 de la primera parte, el centrocampista merengue Milla es expulsado por doble amarilla.  Peor se puso en el minuto 44, al enviar Dertycia un centro medido sobre Aguilera y éste totalmente desmarcado, avanzó unos metros y batió por raso a Buyo, inaugurando el marcador. Poco después el árbitro pita  el descanso y ambos equipos se retiran a los vestuarios, saliendo el colegiado  protegido por la policía entre abucheos de la afición local, que lo culpaban del desastre de su equipo.

El árbitro muestra la tarjeta a Sanchís (foto Vega)
El árbitro muestra la tarjeta a Sanchís (foto Vega)

Se reanuda el partido y en los primeros minutos de esta segunda parte, el árbitro saca tarjetas amarillas a los jugadores del Tenerife, Paqui por pérdida de tiempo y Del Solar por una dura entrada a Michel, pero a continuación, en el 54, Dertycia pasa el balón a Felipe y éste deja a Latorre, que de fuerte remate marca el segundo gol para el Tenerife. Un minuto después es expulsado Zamorano por el codazo a César Gómez y al tiempo muestra tarjeta amarilla a Sanchís por protestar la expulsión. Con cero a dos y nueve jugadores, el Real Madrid no controla los nervios y  están a punto de  entrar en una auténtica debacle, ya que gracias a tres intervenciones fantásticas de Buyo, evitó otros tantos goles cantados de Del Solar, Diego Latorre y Chano, más un cuarto de Dertycia que solo ante el portero, mandó el balón a las nubes.

Decíamos que la tragedia empezaba a reflejarse en el estadio, porque ganar el partido y pasar la eliminatoria por parte del Real Madrid parecía tarea imposible, pero no obstante el equipo  sacó entereza de lo más profundo de sus entrañas e intentó remediar el descalabro final, aunque esto no fue posible porque el Tenerife jugaba con aplomo del que se ve superior en número y en moral de victoria.  Por ello cada vez que salían hacia adelante en busca de la maltrecha defensa blanca,  los tinerfeños crearon oportunidades de hacer un tanteo de escándalo. Y el desastre llegó a diez minutos del final, cuando Felipe se hace con el balón y mete en profundidad a Latorre, que encara a Buyo y tras driblarle, marca de disparo cruzado con la pierna izquierda, poniendo el cero a tres en el marcador.

A la conclusión del encuentro, los aficionados madridistas más veteranos comentaban que no recordaban un partido más amargo en la historia del club blanco y en palabras de su presidente Ramón Mendoza,  el resultado duro y penoso era muy difícil de analizar, así como que el estado de su conciencia era tranquilo y  no se encontraba abatido. Añadió que su ciclo estaba cumplido y que los silbidos de los hinchas le afectaban poco. Después vinieron las lamentaciones de los jugadores perdedores y la alegría y felicitaciones del ganador. Los madridistas mostraban desolación e impotencia ante la actuación del árbitro y también que habían hecho un gran desgaste pero sin recompensa alguna, ya que el Tenerife les supo jugar, ganándoles con justicia. El colegiado se quejó  de la actitud de los jugadores madridistas dentro del campo y manifestó que desde el primer momento parecía que estaban buscando que el culpable de sus males fuera el árbitro. Asimismo que había visto la incapacidad de un equipo, que a base de faltas querían arreglar las cosas.

Por parte del Tenerife, su entrenador Valdano destacó por encima de todo, el hecho memorable de ser la primera vez en la historia que el equipo ganaba en el Santiago Bernabéu y al tiempo  subrayar que el triunfo correspondía al trabajo y esfuerzo de sus jugadores. A continuación, tal vez preparando su seguro próximo destino a la casa blanca, como así sucedió poco más tarde, añadía que respetaba el dolor y la intimidad del Real Madrid y que esperaba devolverle algún día lo que le ha quitado.  Felipe Miñambres manifestaba que el Tenerife estaba escribiendo su historia gracias a los triunfos obtenidos frente al Real Madrid y añadía que el resultado era histórico, ya que nunca los blanquiazules llegaron a las semifinales de la Copa. Por último, el argentino Diego Latorre, la gran figura del encuentro junto a Dertycia y autor de dos goles, dijo que el Tenerife rindió a un grandísimo nivel y  que la victoria recuperaba parte de la grandeza que tiene la institución. También que el triunfo no había sido suyo, sino de todo el equipo, porque se hizo  un gran encuentro y merecimos ganar.

Buyo y Dertycia observan un balón perdido (foto Pintor)
Buyo y Dertycia observan un balón perdido (foto Pintor)

Como era lógico, los aficionados del Real Madrid no estaban nada contentos al término del partido, porque vieron como otra vez, el Tenerife verdugo madridista en las ediciones ligueras de los dos últimos años, había vuelto a destrozar sus ilusiones de volver a Europa al año siguiente ganando la Copa del Rey, ya que su irregular situación en la liga no le garantizaba su presencia.  Finalmente, como suele suceder cuando pierde el equipo de casa, el árbitro y sus jueces de línea abandonaron el terreno de juego custodiados por la policía y el césped se pobló de almohadillas al sufrir las consecuencias de la desolación y las iras del público.

Los periódicos de la capital de España, haciéndose eco del espectáculo vivido, reflejaron en sus páginas grandes titulares como: “El Madrid bebió la copa más amarga”; “Humillación”; “El Madrid no puede alargar ni un minuto más su cruel agonía”; “Los madridistas destrozados” etc. Por contra, Santa Cruz de Tenerife era un volcán de alegría y su victoria y consiguiente clasificación para semifinales de la Copa, por primera vez, provocaron una auténtica explosión de júbilo en toda la isla. El pitido final del árbitro, serviría asimismo para el inicio de los carnavales, que ese año tendrían un añadido de euforia. Santa Cruz y otros pueblos de la isla,  fueron invadidos por miles de aficionados que se echaron a la calle para celebrar el triunfo, donde las plazas de la Capital, La Paz y de España se colapsaron una vez acabado el encuentro.

Después de tanto trabajo, tanto sacrificio, el Club Deportivo Tenerife jugó la semifinal contra el Club Celta de Vigo y cayó eliminado luchando bravamente ante el buen  equipo gallego. Y nuestro Tenerife creció, se nos hizo grande y ocupó en dos ocasiones un quinto puesto en la Liga de Primera División y hasta llegó a disputar una semifinal de la Copa de UEFA al equipo alemán Schalke 04. Por ello cada vez que se recuerde aquella noche mágica del 1º de febrero de 1994 en que el Tenerife echó al Madrid de la Copa del Rey, los buenos aficionados chicharreros deben sentir orgullo de su equipo, al tiempo que comparar y recrearse en la historia bíblica, donde también el pequeño David venció al gigante Goliat.

Al final, máxima tensión y el terreno de juego lleno de almohadillas
Al final, máxima tensión y el terreno de juego lleno de almohadillas

Finalizado el presente reportaje, echamos un vistazo a los fascículos que sobre la historia del fútbol en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, el escritor Juan Arencibia de Torres  estuvo publicando en los años 90, por si había algún detalle más que se relacionara con nuestra narración, pero no tuvimos suerte;  sus trabajos dejaron de aparecer en 1992, dos años antes del partido comentado. Fueron 46 fascículos  semanales con más de 70 capítulos, en los que proliferan las vicisitudes de todos los equipos  de fútbol de esta provincia,  desde sus  inicios  a comienzos  del siglo XX con buenas y sorprendentes fotografías.

Y aprovechando que el Sr. Arencibia de Torres es uno de los aficionados  que más conoce y admira a este club, y  también es autor del libro “C.D. Tenerife 1922-1997, 75 años de Historia”, no quisiéramos dejar pasar la oportunidad   para decir de él, que recientemente fue nombrado Hijo Adoptivo de la Ciudad de Santa Cruz de Santiago de Tenerife. Juan Arencibia de Torres, militar y escritor, nacido en Las Palmas, aunque enraizado ¡y de qué manera! en Tenerife, es asimismo autor de más de veinte libros, en su mayoría dedicados a sus dos grandes pasiones, como son su Santa Cruz del alma y las Fuerzas Armadas.

Asistimos al Acto, cuya solemne sesión de honores  tuvo lugar en el Salón de Sesiones del Palacio Municipal,  que presidió el alcalde José Manuel Bermúdez, amenizado con música de la Banda Municipal, que interpretó el Tambor de Granaderos de Chapí, El Sitio de Zaragoza de Oudrid,  Himno de Canarias, finalizando con el Himno Nacional. Fue un acto corto y emotivo, resultando para nosotros un privilegio acompañar a uno de los hombres más leales y honrados con su Ciudad y su Patria que jamás hayamos conocido. Por ello nos sentimos orgullosos de tenerle como amigo, al tiempo que le expresamos nuestra felicitación más sincera por la concesión de la distinción con el deseo de una larga vida.

Fotos: de sus autores, archivo de Manuel Marrero Álvarez

Anterior artículo

Trasmediterránea presenta la renovación de interiores del buque “Fortuny”

Siguiente artículo

Grandes tragedias navales: RMS "Lusitania" (1915)