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Cinco años después, impera la mezquindad política en Madeira

No entendemos qué es lo que pasa por las cabezas de los ineptos y torpes gobernantes de la región autónoma de Madeira y de otros obtusos representantes públicos del continente, para impedir sistemáticamente a su pueblo que exista un eficaz servicio marítimo de ferry como el que mantuvo Naviera Armas entre Canarias, Madeira y Portimao. No lo entendemos. No podemos entender cómo han sido incapaces durante estos últimos cinco años de no encontrar una solución, una alternativa a la que dio la naviera canaria y tampoco podemos entender por qué los armadores portugueses han sido manifiestamente incapaces de tomar el relevo.

¿Qué sucede? ¿qué se oculta? ¿quién está detrás de todo esto? La que se había convertido en una de las líneas más exitosas de Naviera Armas, sobre todo el tramo entre Funchal y Portimao –también entre Canarias y Funchal se generó un tráfico interesante–, encontró obstáculos y más obstáculos por parte de una cadena de políticos y funcionarios contrariados y enemigos del desarrollo de su tierra. Debería darles vergüenza. En algunos medios marítimos portugueses se habló claro entonces y se dijo que es tanta la burocracia y las trabas que la administración regional de Madeira imponía a Naviera Armas, que cualquier intento se volvía insalvable para que la línea se retomara con las debidas garantías.

Sin ir más lejos, sabíamos que existían intenciones en el verano de 2013 para que se hubiera restablecido el servicio, con los indudables beneficios que ello hubiera comportado para Madeira, caso del abaratamiento de los productos de la cesta básica, calculados en un 25%. Leíamos en septiembre de aquel año en el digital portugués sulinformacao.pt unas declaraciones del comandante Monteiro Marques hechas durante una sesión y debate sobre el potencial marítimo de la región del Algarve, en las que decía que Naviera Armas pidió autorización al IPTM y la respuesta fue que había empezar todo el proceso desde el principio, tarea que el comandante Monteiro Marques definió como “ciclópea”.

Lo curioso del caso es que dio la impresión entonces de que la Autoridad Portuaria de Portugal “no conoce” o no quería conocer a Naviera Armas, después de que entre junio de 2008 y enero de 2012 hubiera transportado unos cien mil pasajeros y 50.000 coches y vehículos medianos y pesados, haciendo así posible la conexión marítima entre Portimao y Madeira interrumpida entonces desde hacía 25 años; lo que permitía, además, que los madeirenses pudieran acceder al continente con sus propios vehículos y lo mismo los portugueses del continente, españoles, otros europeos y de otras nacionalidades, pudieran disfrutar como mínimo de una semana de estancia en la bellísima isla de Madeira.

Hay otros detalles que los políticos madeirenses y de la metrópoli preferían ignorar entonces y la ignorancia intencionada se mantiene en la actualidad. En 2008, un billete de avión entre Lisboa y Madeira tenía un precio de 400 euros. Naviera Armas ofrecía una butaca por 75 euros. Después, el avión bajó sus precios escandalosamente a 45 euros por trayecto y persona, y Naviera Armas fue obligada a subir los suyos a 95 euros por pasajero. Como se pregunta Monteiro Marques, “¿qué persona prefiere pasar 30 horas en un barco en vez de hora y media de avión, encima con estos precios?”.

El ferry “Volcán de Tijarafe” consiguió alcanzar una aceptable ocupación de pasaje y también de carga rodada y vehículos. Pero tras la imposición de nuevas tarifas, una ocupación menor al 50 % no cubre gastos y a eso se añadió otro episodio singular, caso del progresivo aumento de las tasas portuarias del puerto de Funchal –diez veces más caras que las tarifas de Portimao–, los obstáculos de los prácticos del citado puerto y la poca o nula voluntad del Gobierno regional de Madeira, pese a que Antonio Armas Fernández, presidente de Naviera Armas, tuvo el detalle de invitar para madrina de la botadura del ferry “Volcán del Teide” a la esposa del gobernante Alberto Joao Jardim. Gesto fallido.

Cuando el ferry “Volcán de Tinamar” se estrenó en la citada línea, todo fueron objeciones en el puerto de Funchal, a pesar de que en 2011 la naviera canaria pagó un millón de euros en concepto de tasas portuarias en Madeira, teniendo en cuenta que mover allí un remolque costaba entonces entre 140 y 150 euros por unidad, frente a los 50 euros de media que suponía entonces en los puertos canarios.

La gota que colmó el vaso sucedió el 31 de diciembre de 2011, cuando la Autoridad Portuaria de Madeira negó el permiso para que el ferry “Volcán de Tijarafe” –que tenía todas las plazas vendidas– pudiera presenciar el espectáculo de fuegos artificiales de Fin de Año. Han pasado algo más de cinco años y no se ha producido un cambio de actitud por los malos gobernantes de Madeira, aquellos que no promueven y luchan por el bienestar de su pueblo y se oponen por mezquinos intereses al desarrollo legítimo de su pueblo en pleno siglo XXI. Todo ello sea dicho con las debidas excepciones, que también las hay. 

Foto: Archivo de Juan Carlos Díaz Lorenzo

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